miércoles, 17 de febrero de 2021

Apurimeños por una curul en Lima

Apurimeños por una curul en Lima
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Lima es la ciudad más provinciana del Perú. Alberga cuatro millones de peruanos nacidos en otras regiones, que representa el 40 por ciento de su población. De los 6 millones restantes, solo el 35% tiene a ambos padres nacidos en la ciudad capital. En conclusión, 75% de los limeños son migrantes de primera o segunda generación. En la metrópoli, según el dicho popular están “todas las sangres”.

Electoralmente, es la región más importante. Quien gana en Lima, gana en el Perú, por lo que las estrategias políticas de los partidos y alianzas, centran sus lanzas en hacerlas visibles en la ciudad capital, utilizado para ello, todos los medios y recursos que la ley lo permite.

El recurso más importante es el humano, y los provincianos cubren la mayoría de cupos para los principales cargos a elegir. Para las elecciones del 11 de abril, de los 18 aspirantes a la Presidencia de la República, hay 10 provincianos, siete limeños y un extranjero.

A saber, para recordar a la hora de las decisiones: Yonhy Lescano (Acción Popular) Puno. Verónica Mendoza (Juntos por el Perú) Cusco. Daniel Urresti (Podemos) Piura; Ciro Gálvez (Renacimiento Nacional) Huancavelica; Hernando de Soto (Avanza País) Arequipa.

Andrés Alcántara (Democracia Directa) La Libertad; Daniel Salaverry (Somos Perú) La Libertad; César Acuña (Alianza para el Progreso) Cajamarca; Marco Arana (Frente Amplio) Cajamarca; Pedro Castillo (Perú Libre) Cajamarca.

Los nacidos en Lima son: Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Julio Guzmán (Partido Morado), Ollanta Humala (Partido Nacionalista), Alberto Beingolea (PPC), Rafael Santos (Patria Segura), Rafael López Aliaga (Renovación Popular), José Vega (Unión por el Perú). George Forsyth (Victoria Nacional) nacido en Venezuela.
Los 15 apurimeños

En esta ciudad de todas las sangres, hay interés apurimeño por llegar al Congreso de la República. En la justa por un cupo de los 34 que corresponde al distrito electoral de Lima, hay 15 paisanos de nuestra región que postulan por diferentes partidos. Son apurimeños que han hecho su vida en Lima. Tienen todo el derecho.

Veamos. La abanquina Zulay Contreras Carrión (7) Frente Amplio. Juan Tapia, Grau, Chuquibambilla (26) Frente Amplio. Julia Peralta, Andahuaylas (6) Podemos Perú. Braulia Arbieto, Aymaraes, Ihuayllo (5) Patria Segura. María Gutiérrez, Abancay (26) Acción Popular. Lisseth Meléndez, Abancay (13) Partido Morado. Josmel Peralta, Andahuaylas, Huancarama (16) Partido Morado. Frida Ríos, Aymaraes (29) Partido Morado.

Fanny Valer, Abancay, Curahuasi (13) Avanza País. Wilfredo Pedraza, Abancay (1) Partido Nacionalista. Agustín Molina, Aymaraes, Capaya (7) Partido Nacionalista. Alfredo Azurín, Abancay (15) Somos Perú. Héctor Valer, Abancay (3) Renovación Popular. Jesús Sierra, Abancay (5) Contigo. Edith Venero, Abancay (8) Democracia Directa. 

Tarea para los apurimeños residentes en Lima, indagar por la calidad de los paisanos que participan en el proceso electoral y, apoyar con el voto, a los candidatos que, de salir elegidos, sumarían a los dos representantes que la Región debe votar en abril próximo.

martes, 16 de febrero de 2021

¿Un limeño congresista por Apurímac?

¿Un limeño congresista por Apurímac?
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Las elecciones congresales de abril próximo podrían deparar ingratas sorpresas para los apurimeños, si es que los electores no se informan a cabalidad sobre los aspirantes a dos curules por nuestra región. Es más, si es que no identifican a los 72 candidatos hábiles que intentan una representación a través de 19 listas ya inscritas formalmente, podrían elegir “gato por liebre”.

Una pregunta elemental, exenta de cualquier chauvinismo es: ¿Cree usted, amigo lector, elector, que un ciudadano limeño, nacido en Lima y con residencia en Lima, puede ser un buen congresista por Apurímac? ¿Podría hacer gestión parlamentaria por una región que no es la suya? 

Pues bien, agárrese, en la lista de 72 postulantes inscritos ante el Jurado Nacional de Elecciones JNE, hay once limeños, tres cusqueños, dos ayacuchanos, un arequipeño y un lambayecano. Así están las cosas. Así es la democracia nuestra que lo admite. ¿Es que para los 19 partidos inscritos no hay apurimeños capaces para esta honrosa representación?
Una revisión a la Plataforma Electoral, del JNE, permite descubrir algunos datos que ponemos al alcance de los apurimeños, para que decidan bien y no lo lamenten después, como ha sucedido con las elecciones de las últimas tres décadas. Los cuatro aspirantes del partido Victoria Nacional, del favorito de las encuestas Harold Forsyth, son limeños: Jorge Perlacios, Luis Ramírez, Patricia Odar, nacieron en Lima y viven en Lima. Rubí Calvo, nacida en Lima, vive en Abancay.

Los tres aspirantes hábiles por el PPC no son apurimeños. Gilberto Ampuero y Rosa Mendoza, nacieron en Lima y Marcelo Apaza, en Arequipa. Los candidatos María Hilares y José Ayala, por el Frepap, son nacidos en Lima. Jorge Cuadros, por Renovación Popular, nació y vive en Lima; Zuelem Torres, por Podemos, nació y vive en Lima. Freddy Aréstegui, por Avanza País, nació y vive en Lima. A estos agreguemos los siete nacidos en otras regiones.

Si yo votase en Abancay, los descartaría de plano, y buscaría las dos opciones entre los paisanos nacidos y residentes en nuestra región. ¿Los partidos que postulan al Congreso, no han podido encontrar entre apurimeños, hombres o mujeres capaces de una candidatura? ¿Por qué pretenden imponer ciudadanos ajenos a nuestra realidad para una representación política tan importante?
 
En la bandeja apurimeña tenemos, 18 aspirantes nacidos en Abancay y distritos; 17 nacidos en Andahuaylas y distritos; ocho nacidos en Aymaraes y distritos; seis nacidos en Chincheros y distritos; tres nacidos en Antabamba; uno en Grau y uno en Cotabambas. De ellos saldrán elegidos solo dos. 

Obviamente no será la única condición –haber nacido y vivir en Apurímac- que exijamos para elegir a nuestro representante ante el Congreso de la República. Deberemos buscar y conocer sus propuestas, su capacidad, sus antecedentes, su hoja de vida, sus relaciones familiares y comunales. Que esté libre de pecados y demuestre honestidad y ganas de trabajar por Apurímac. 

¿Difícil encontrar un cuadro con estas características? La experiencia con los elegidos en anteriores jornadas, nos dice que no hay cuadros perfectos, candidatos ideales. Pero hagamos el esfuerzo de hurgar por la información adecuada, no solo en la plataforma del JNE, sino en el propio entorno de los candidatos. Tenemos tiempo. Es nuestro deber ciudadano.

Apurímac merece una representación legítima, idónea. De los propios apurimeños depende que esta vez se elija bien, lo que significa que se haga compulsando capacidades, conocimiento e idoneidad entre los aspirantes. No se debe elegir a alguien que más tarde sea señalado como incapaz o que figure en una lista con prontuario.

jueves, 11 de febrero de 2021

Adiós violinista de Lambrama

 Adiós violinista de Lambrama

Escribe, Efraín Gómez Pereira

Vicente Aymara Huallpa, el mayor exponente del violín tradicional lambramino ha fallecido a los 74 años, en la ciudad de Lima. Deja hondo pesar y tristeza entre sus familiares, sobre todo sus tres hijos, y quienes lo conocieron en su natural Chimpacalle, en Lambrama, y en la ciudad de Lima, donde residía.

Fue reconocido por el Gobierno, por su destacada trayectoria como violinista de la Danza de Tijeras, y su valioso aporte a la difusión, conservación y preservación de la cultura tradicional apurimeña y del país.


El maestro, Vicente Aymara Huallpa

En agosto de 2012, el Ministerio de Cultura le otorgó la distinción “Personalidad Meritoria de la Cultura”, reconociendo su gran aporte a la valoración de la cultura tradicional apurimeña, a través del violín y la danza de tijeras.

En abril de 2018, el Congreso de la República, a solicitud del Ejecutivo, le concedió la pensión de gracia, por su destacada labor como músico apurimeño y maestro violinista.

Vicente Aymara, nació el 22 de enero 1947. Su habilidad para el violín se puso de manifiesto cuando era muy niño. A los 13 años sus padres lo llevaron a Huayrapampa, donde el maestro violinista Julián Aroni, de quien fue un consumado discípulo. Compartió escenarios y aplausos con sus compañeros danzantes mayores Esteban Lliulli, de Siusay y Abdón Vargas “Actuncha”, de Grau.

Su arte y su calidad, lo llevó desde muy joven a diferentes escenarios, fiestas tradicionales y concursos regionales que se realizaban todos los años. A los 14 años se presentó en la fiesta De la Cruz, en la provincia de Grau, destacando por su gran talento. Después de esa jornada empezó a brillar con luz propia.

Las festividades tradicionales de San Juan Bautista y el Señor de la Exaltación en Atancama, la Santísima Cruz de Curasco, del Patrón Santiago en Lambrama, de Santa Isabel de Caype, de Santa Rosa de Virundo, entre otras muchas gozaron de la capacidad interpretativa y original del violinista lambramino. En todas sus presentaciones resultada ganador.

En 1982, ganó el concurso nacional de Danza de Tijeras, acompañando al danzante apurimeño "Q'esquento". Al año siguiente, se hizo del trofeo "Toro de Oro" con el mismo danzante de tijeras. En 1985, obtuvo la copa "Salinas Otoma" en Huacho, con el danzante "Supay Chaqui de Caype".

Año 2012, entonces ministro de Cultura, Luis Peirano, otorga la distinción "Personalidad Meritoria de la Cultura" a Vicente Aymara Huallpa.

En los últimos años era un activo partícipe de las fiestas costumbristas de residentes lambraminos y de otros pueblos apurimeños, en la ciudad capital.

Mi recuerdo de Vicente se remonta a los años 60 y 70. Aun niño, veía a un joven atrevido, vivaz y siempre dispuesto a cuanta jornada laboral o artística se presentase. Cuando se iba de paseo a Surupata, pasando por la puerta de su casa, era inevitable no detenerse un momento, para oír las melodías que salían de su violín, como recuerda el también músico lambramino, Dino Pereyra.

El violín lambramino está de luto, en modo pausa. Descansa en paz, maestro, artesano de la música tradicional Vicente Aymara Huallpa.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Miscabamba, la calle de mil recuerdos

Miscabamba, la calle de mil recuerdos
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Un domingo de verano de los años setenta, un grupo de muchachones del tradicional barrio El Olivo y alrededores, empujados por el calor abanquino, que quema hasta en las sombras, hicimos patota para dirigirnos a la piscina Cristal del popular Chama, en el Mariño. 

Eran las diez de la mañana y el sol reverberaba como si ya fuese mediodía, con sus rayos directos sobre las testas juveniles. A lo lejos, las veredas del parque que abrazan al penal San Idelfonso, en Díaz Bárcenas, entre Huancavelica y Núñez, reflejaban un maravilloso espejismo que atraía miradas.

Allí, en ese clima irrepetible, cuatro o cinco bicicletas, algunas castigadas por los años, y una reluciente, chillando, enfilaron por la avenida Díaz Bárcenas, para bajar por la Núñez, hacia Arenas, y doblar a la izquierda, en la esquina del tradicional, legendario, e inolvidable y desaparecido “Pisonay”.

El tránsito estaba bloqueado. Había una ceremonia protocolar en la Plaza de Armas, con desfile de delegaciones distritales. No era de nuestro interés. Sedientos, calurosos nos urgía llegar al Mariño, hacia el fresco de las aguas cristalinas.
La mejor opción era cortar camino y se pone a tiro, llamando a los pedaleros, una callecita antigua, de casitas bajitas de adobe y teja, de tierra y calor antiguo. Sin pensarlo dos veces y coincidiendo con las miradas en la común decisión, los ocasionales ciclistas enfilamos, en disciplinada corte, por la calle Miscabamba.  

Yo iba en la grupa de una Mister celeste y plata grandota conducida por Víctor Ugarte, hermano de travesuras, en cuya casa residía con mis hermanos, haciéndola de miguelgrauinos responsables, como debía ser, y responder a la confianza de don Laureano, mi padre, con siete menores hijos que educar.

Miscabamba nos abre los brazos. Una a una, las bicis son literalmente “tragadas” por la callecita de apenas dos cuadras, pero que su distancia corta es añorada por los abanquinos, que la tienen en sus memorias, como la calle más antigua de la ciudad, la primera calle de Abancay. Un monumento histórico.

Mi recuerdo de Miscabamba no es precisamente por su rubor a historia. Ese día de bicicletas, la cadena de la llanta trasera hizo trizas una de las botas campana de mi único pantalón de calle, a causa de los baches miscabambinos, que Víctor no los supo esquivar.

El forcejeo del pedal y la fuerza de la cadena enroscaron la tela del pantalón entre los frenos. La bici no podía avanzar. Llegando a la plaza Micaela Bastidas, tuvimos que hacer una parada de emergencia. Risas por un lado, preocupación por otro, cerraron la anécdota y la caravana siguió su ruta.

Miscabamba, tiene leyendas más interesantes que la bota destrozada del pantalón campana. No hay una historia oficial de nuestra ciudad, pero el correveidile tradicional recuerda que data de la época de la Independencia, y que era ruta obligada de los antiguos abanquinos.

La más oficiosa debe ser la que recuerda que en esa calle funcionó, en su primera etapa, el colegio Miguel Grau, del 27 de junio de 1889 hasta su cierre temporal en 1896, en una amplia casona entre bosques de pisonayes, eucaliptos y moras, propiedad de los esposos Domingo Álvarez y Delfina Ríos. Esto evidencia, que la calle ya tenía vigencia de larga cronología.

“Las más antigua de Abancay, si logras llegar hacia el Parque Micaela Bastidas, entonces no hay excusa para no recorrer este atractivo turístico de Abancay”, dicen diferentes portales web que promocionan las visitas a nuestra ciudad.

Hoy, la calle ya no parece antigua. Fue vencida por la modernidad, por el fierro y el cemento, por negocios financieros, academias, hoteles, bares, abogados, que se han impuesto en desleal competencia; aunque sigue manteniendo su presencia respetuosa y casi solitaria, la legendaria peluquería Salón, en la esquina del parque.

Apenas perviven algunas casas de pared de adobe, techo de teja, puerta de aldabas y piso de tierra. Aun así, sigue siendo una calle emblemática, mencionada con orgullo por los pikis, sobre todo mayores. 

Quedan en evidencia las “ojoterías”, donde se puede encontrar, como hace 50 o 60 años, ojotas que emulan las marcas Nike o Adidas, donde los niños pueden aun toparse con hondas de jebe, con los aros; y las mamás, con diversas presentaciones de tachos y maceteros.

“Miscabamba, la calle que nos provoca una bocanada de fantasía”, frasea el periodista Hugo Viladegut, y recuerda que “Miscabamba y Miskibamba, fue todo el barrio y comprendía desde Chuspipata hasta la actual Av. Núñez. La que hoy es Miscabamba, fue el mercado de panes quesos y frutas y la que es hoy Av. Arenas -por donde discurría una gran acequia procedente del río Colkaki-, era mercado de carnes”.

La añoranza abanquina por Miscabamba se manifiesta en las redes sociales. Juan Pedraza: “a pesar de los cambios realizados, aún mantiene su encanto y un gusto volverlo a recorrer”. Dayana Pérez: “era una trocha para caminar. Las mamitas que bajaban de Aymas, vestidas con traje de abanquina, amarraban su caballo en esa calle”.

Guido Herrera: “ahí iba a comprar mi aro y mis hondas para pichinkear”. Josefina Segovia: “callecita de trazo algo retorcido, nos daba miedo transitar por ella”. Luis Aguilar Serrano: “el aire que se respira al transitar por esta callecita hace que el alma aspire verdadera abanquinidad, en honor a su naturaleza de haber sido la primera arteria de nuestro querido Abancay”.

Miscabamba merece ser más que un paseo peatonal descuidado. Debe ser, por gestión de las autoridades municipales y respaldo ciudadano, el lugar de encuentro con nuestra historia, con el rico y añorado pasado de Abancay. Para ello, hay que respetar lo poco de antiguo y tradicional que queda. Hay que recuperarla. No más pisos sobre pisos, que ocultan nuestras raíces, nuestra historia.

martes, 9 de febrero de 2021

Agrobanco: una "papa caliente"

Agrobanco: una “papa caliente” 
Escribe, Efraín Gómez Pereira

César Manuel Quispe Luján, destacado profesional ligado al mundo del cooperativismo, de quien sus conocidos afirman se trata de un personaje intachable, asume la presidencia del Agrobanco, entidad llamada a financiar a los pequeños y medianos productores agropecuarios del país.

Lo hace en un momento de seria dificultad para esa entidad. ¿De fomento?, ¿De desarrollo? Sus números financieros pintan rojo desde hace varios años. Y la tendencia continúa, a pesar de los “salvatajes” dispuestos mediante incremento de capital, o de encargos de administrar fondos especiales del gobierno, o de algunas normas de “fortalecimiento” dictadas en el Congreso.
Según información oficial publicada y recogida de diversos medios, en el ejercicio 2017 Agrobanco cerró con pérdidas de S/340 millones. El 2018 las pérdidas sumaron S/131 millones; el 2019 a S/95 millones, y el 2020, hasta noviembre, según el portal de la SBS, llegan a S/54 millones.

El año 2017 fue crucial para el banco. Se identificó 35 créditos otorgados a grandes empresas que jamás debieron acceder a esa entidad. El directorio de Agrobanco hizo público el escándalo y precisó que para entregar esos créditos millonarios, que comprometió el 50% de su cartera, gestiones anteriores distorsionaron el rol del banco. Ese mismo año se iniciaron procesos judiciales y algunos embargos contra esas grandes empresas deudoras.   

Sería interesante conocer, cuál es la situación actual de su cartera; es decir, créditos vigentes, atrasados, refinanciados y, sobre todo, judiciales. ¿Los están cobrando? Con esos indicadores se podría señalar el nivel de mora que arrastra y que, según se desprende de lo observado a noviembre 2020, supera el 61%. 

“Por tipo de institución financiera, la morosidad más alta del sector agropecuario se registra en Agrobanco 83.6%”, señala al primer trimestre 2020, el documento “Informe de Gestión”, de la Dirección General de Seguimiento y Evaluación de Políticas, del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).

El mismo documento es contundente sobre Agrobanco: “El incremento sustancial en la cartera atrasada, pasó de S/122 millones en el periodo 2016 a S/478 millones en el periodo 2017 (crecimiento anual de 293%) explicado por el deterioro o cese de pagos en la cartera no minorista, la cual está conformada por créditos grandes y al sinceramiento de la morosidad en los créditos”. 

Esta lectura señala que la morosidad anual en Agrobanco fue: 2017, 33%; 2018, 67%; 2019, 84.6%; 2020 (I semestre), 84.4%. ¿Y en qué momento interviene la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS)? ¿Quién o quiénes son los responsables de esta penosa situación? Y la cartera de los fondos del Midagri que administra Agrobanco ¿en qué situación se encuentra?

Lo que se conoce es que Agrobanco, con su capacidad operativa disminuida, limitada, casi clandestina, hace lo que puede para subsistir. “No coloca ni cobra”, asegura un ex funcionario que observa con preocupación el panorama.

A todo este drama se debe agregar que su “público objetivo”; es decir, los productores de la agricultura familiar, no pueden acceder con agilidad a los recursos de emergencia asignados por el gobierno a través del programa FAE-Agro, que en plena campaña grande, época de siembras, ha colocado apenas S/47 millones, de los dos mil millones destinados todavía en julio del año pasado. Agrobanco no es partícipe de FAE-Agro, por razones que la burocracia nunca explica.

¿Qué hacer para que Agrobanco se recupere y subsista y, sobre todo, para que los pequeños productores del campo, que no tienen acceso fácil al sistema financiero, por el riesgo que conlleva esta actividad; puedan tener el respaldo oportuno para en sus actividades económicas? Los expertos tienen la palabra.

Hay opiniones radicales que señalan que el cierre es su único camino. Otras que se convierta en banca de segundo piso. Otras más, que sea administrador de fondos, tipo Mivivienda, y canalice sus recursos a través de las instituciones financieras.

Los créditos que otorgue con fondos de Agroperú y Agroideas, a través de cajas y cooperativas, estarían destinados a micro y pequeños. Los otros recursos, para medianos y grandes, a través de los bancos. Ambos con tasas preferenciales y largo plazo. 

Será necesario incorporar fondos de garantía estatal, tipo FAE-Agro y seguro agrícola comercial obligatorio, además de aplicar una política financiera de fomento y desarrollo, desligada de los aires politizados o emparentados a los gobiernos de turno. La transparencia la debe garantizar la presencia permanente de un representante genuino de los pequeños productores en el directorio.

Para César Quispe, flamante presidente de Agrobanco, es realmente una papa caliente con la que tiene que lidiar a mano firme. La experiencia en el manejo del Movimiento Cooperativo de Ahorro y Crédito del Perú, es su gran potencial. Lo será también, su propia capacidad personal de enfocar la mira con el concepto del cooperativismo y no caer, como sus antecesores, en la nebulosa de la burocracia o de las injerencias políticas. El campo necesita un banco, un buen banco.

lunes, 1 de febrero de 2021

FAE-Agro y Reactiva Perú: odiosas diferencias

FAE-Agro y Reactiva Perú: odiosas diferencias
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Brechas, discriminación, favoritismo, desinterés, ninguneo. Llámese como se llame, el tratamiento que el estado, la sociedad, el gobierno da a la agricultura es un asunto de muy seria preocupación. Las empresas grandes y pequeñas son tratadas, en muchos sentidos, de manera diferente. Para las primeras, hay normas que las favorecen directamente; para las otras, nada de nada, solo discursos. 

A raíz de la emergencia causada por la pandemia, y recogiendo el clamor de terceros, el gobierno creó, en julio pasado, un programa de crédito con garantía estatal para la agricultura familiar, ese segmento económico que produce el 70 por ciento de los alimentos que llegan a las mesas de los peruanos.
Este sector, que padeció y padece como muchos otros, la dureza de los efectos de la crisis sanitaria, no ha dejado, a pesar de ello, de producir un solo día durante los meses de confinamiento obligatorio y emergencia.

Se destinó un fondo de 2000 millones de soles para el campo, con la finalidad de facilitar capital de trabajo a 270 mil pequeños productores y garantizar la campaña agrícola 2020-2021, tanto de cultivos transitorios, permanentes y la actividad pecuaria.

Lo cierto y penoso es que a pesar de la crisis y la necesidad apremiante de recursos en el campo para las siembras de la campaña grande, FAE-Agro, apenas colocó en tres subastas, 47 millones de soles; resultado de la poca dedicación de Cofide y de las burocráticas exigencias señaladas para los potenciales clientes.

Como el programa no cuaja y es un fracaso, la burocracia hace lo que mejor sabe hacer: más burocracia y papeleo, modificando normas y estrategias que no aterrizan. Ahora para acceder a FAE-Agro, el productor puede manejar hasta diez hectáreas de cultivos -por qué no 50 o 100-, y entre otros requisitos: tener hasta 3500 conejos, 300 colmenas de abejas, 200 vacunos, 600 ovinos, 1000 camélidos, 500 caprinos, 4000 cuyes, 10000 aves, 250 porcinos. Tarea milimétrica para los operadores de créditos. A contar se ha dicho.

La tasa de interés aplicada a los recursos de FAE-Agro, oscila entre 6.25% y 13.50%. El Fondo AgroPerú, administrado por Agrobanco tiene una tasa de 3.5%. Los usuarios de estos créditos son los mismos productores: los agricultores familiares.

El programa, denominado FAE-Agro, emula a Reactiva Perú, implementado para socorrer a grandes, medianas y pequeñas empresas que la veían difícil al iniciarse a emergencia. La sustancial diferencia es que Reactiva Perú, se creó con un fondo total de 60 mil millones de soles. 

A octubre 2020, según Cofide, responsable del manejo de estos programas, Reactiva Perú ha colocado en subastas, 58 mil millones de soles, para atender a 501 mil empresas. Los créditos de este programa canalizados por entidades del sistema financiero, aplican tasas de interés de 0.95% y 2.62 %. Una ganga.
  
El tope de los créditos es de 10 millones de soles, millonario monto al que accedieron 861 empresas grandes de diferentes rubros, incluido muchas agroexportadoras. A los créditos entre 400 mil y diez millones de soles, accedieron 24,403 medianas y grandes empresas, que recibieron en grueso S/43 mil millones. El resto, es decir, los 14 mil millones pendientes, se distribuyeron entre 477 mil empresas pequeñas. Hay un crédito de S/234.

En resumen y haciendo una odiosa comparación: Reactiva Perú canaliza 60 mil millones para 500 mil empresas. FAE-Agro 2 mil millones para 270 mil productores. Reactiva Perú cobra una tasa de interés de 0.95 y 2.62 %. FAE-Agro aplica entre 6.25% y 13.50%. Reactiva Perú puede colocar hasta 10 millones de soles por crédito individual. FAE-Agro hasta 30 mil soles máximo. Grandes diferencias que describen una dolorosa realidad. Solo en Perú.

domingo, 17 de enero de 2021

Dolores, longeva lambramina, fallece a los 103 años

Dolores, longeva lambramina, fallece a los 103 años
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Ha fallecido en Lambrama, a los 103 años de edad, la señora Dolores Sánchez Baraona, de las pocas lambraminas longevas sobrevivientes de una importante legión de hombres y mujeres que, en el siglo pasado, forjaron el desarrollo comunal de ese distrito. 
Jovial, alegre y vivaracha, hasta sus últimos días, la Abuelita de Lambrama, compartió alegres momentos, con huaynos de por medio, con sus nietos y bisnietos, que la visitaban de manera constante en su vivienda del barrio de Uraycalle.
Rubén Hurtado, uno de sus nietos, recuerda que doña Dolores era una mujer entregada a su familia. Para sostener la carga compartida con su esposo, se dedicaba a la crianza de animales menores, a la producción agrícola. 
Como muy pocas lambraminas de su época, oficiaba de costurera. Cosía a mano, diferentes prendas de vestir: polleras, camisas, pantalones, sacos para los lambraminos. En el patio de su vivienda, hilaba telares a colores de lana de oveja y alpaca, teñidos al natural con ocre y nogal, destinados a la elaboración de llicllas, ponchos, mantas y frazadas.
Oficiosa como todas las antiguas, “fabricaba” soguillas y cordeles con hilos hechos de la fibra de cabuya, o de las hebras que desataba de los sacos de arroz y azúcar, que las vendía por brazadas o metros.
Su pasión por la música la hizo continua participante de cuanta jornada cultural se realizara en Lambrama; en el municipio, en la plaza, la escuela, donde cantaba huaynos, wacatakis y jarawis, a viva voz o acompañada de quenas y lahuitos. Candadito y Yunka Lorucha, eran sus canciones tradicionales predilectas.
Juan Pablo Gómez, otro de los nietos de Dolores expresó su pesar desde Chincheros, recordando los huaynos y el poncho rojo que la abuela le regaló hace algún tiempo. “A pesar de su dificultad para moverse o caminar, siempre tenía fuerzas para cantar con lucidez, que era su natural característica”, evoca. “Hasta siempre mamá Dolores, no pensé  que me ibas a hacer llorar tanto”, se despide.
En junio del 2020, un video colgado en Facebook, presentaba a doña Dolores, ataviada con su vestimenta colorida, típica de su pueblo, cantando un huayno, que mereció elogiosos comentarios de los seguidores de las redes sociales. https://youtu.be/YpV6bP1QfY4

Doña Dolores, la Abuelita de Lambrama, deja seis hijos, Vidal, Juan, Saturnina, Alejandra, Rosa y Martina; así como 27 nietos, 28 bisnietos y seis tataranietos. Cuánta historia se irá con Dolores, que va al descanso eterno.