jueves, 15 de enero de 2026

Libros y lectura en Abancay

Libros y lectura en Abancay
Escribe, Efraín Gómez Pereira

La frase “Un pueblo que no lee está condenado a la extinción” de Mempo Giardinelli, periodista y escritor argentino, tiene un peso significativo en la tarea de “construir memoria histórica y conciencia, previniendo errores futuros y promoviendo la supervivencia cultural…”

Traigo a colación esta cita para valorar un reciente hecho que tiene ligazón con la cultura, la historia y la lectura; y con Apurímac. Tengo en manos libros publicados en los últimos meses, en Abancay, por apurimeños, que suman a una vasta producción literaria generada en nuestra región.

Los ejemplares han llegado a mi posesión, gracias a una antigua, terca y férrea costumbre que caracteriza a los lectores, o mejor dicho a quienes nos gusta leer: el canje. Años hace, cuando estudiaba en el colegio Miguel Grau, era ávido seguidor de los libros de bolsillo, llámese de vaqueros o pistoleras de Silver Kane, Marcial La Fuente Estefanía, Keith Luger (Miguel Oliveros), así como las de FBI o policiacas, que las encontraba en la céntrica peluquería Lux, concurrida por veteranos abanquinos, jubilados, exmagistrados, policías, etc.

Mi libro “Lambrama, miradas de nostalgia” fue “canjeado” por ejemplares de “El Entorno de Manuel”, de Manuel Azurín; “Así era mi pueblo”, de Santos Doroteo Borda; y “La Risa”, de Carlos Casas, y se convierten para estas fechas, en un reto a la tranquilidad en los viajes con destino al trabajo. Mientras el entorno de pasajeros está ensimismado en los celulares, mis ojos pasean por las páginas de estas obras descubriendo y conociendo aventuras, nostalgias, vivencias de sus autores, además de una selección amplísima de chistes y chascarrillos que no tiene fin.

Manuel Azurín, mi profesor en secundaria miguelgrauina, se explaya narrando sus propias experiencias como huancaramino, estudiante, universitario, docente, esposo, amigo, un ser con logros y errores. Es casi una confesión que nos permite conocer la intimidad de un hombre sereno, atento, disciplinado y, sobre todo, humano.

En 120 páginas, algunas ilustradas con fotografías familiares “El Entorno…” nos pasea por la experiencia personal del profesor de Biología, permitiendo acercarnos a una serie de aventuras que descuben a un hombre sencillo, como muchos. Hoy en el reposo del guerrero, Manuel viaja por diferentes lares, compartiendo su alegría de conocer nuevas experiencias, a través de sus visitadas redes sociales. 

Otro huancaramino, el sacerdote Santos Doroteo Borda, nos regala en testimonios personalizados, las vivencias de su niñez en el centro poblado de Aracahua, en el distrito andahuaylino de Huancarama, en el libro “Así era mi pueblo”. 

La narrativa está centrada en el quehacer de una familia tradicional dedicada a la agricultura y ganadería, en un pueblo que tiene similares costumbres y características que otras de la sierra, a través de la mirada acuciosa de un niño inquieto y observador. 

Festividades populares, que convocan a todo un pueblo, tradiciones que hermanan familias, costumbres que se arrastran por siglos con la misma fe y esperanza, vivencias convertidas en cuentos, vida rural, silvestre y tranquila, que nos ubican en escenarios donde no hay pobreza, sino riqueza natural que es envidia de foráneos, nos atrapan en sus 234 páginas.

Santos, el padre Doroteo, es detallista al exponer sus vivencias, obligándonos a leer y releer lo pies de página, donde se explican los alcances de algunas expresiones poco usuales y necesarias de aclaración.

Y para reírse hasta el agotamiento, hay que leer de a poquitos “La Risa, el secreto de la salud eterna” de Carlos Casas Suarez. Una compilación de chistes y chascarrillos creados, adaptados y adoptados por su señor padre el recordado empresario abanquino, Julio Casas Casas.

Miles de expresiones jocosas, chistes blancos y colorados, cuentos cortos, reflexiones que atrapan apenas se hojea el libro, conforman el texto de “La Risa…”, en más de 300 páginas hilarantes, que de seguro pasará a formar parte del propio repertorio de quien lo lee, para sacarle brillo en sus reuniones familiares, sociales u ocasiones que lo ameriten.

¿Interesante? Claro que sí. Se pueden conseguir con Manuel Azurín, 996725965; Santos Doroteo, 982820462 y; Carlos Casas, 985513040.