miércoles, 18 de marzo de 2026
Gracias, Apu Ccayuri de Cruzpata, Lambrama
viernes, 20 de febrero de 2026
Distritanos Dorados de la 75
martes, 17 de febrero de 2026
Lambrama se viste de Carnaval Autóctono
martes, 10 de febrero de 2026
LOS PEREYRA SE REUNIRÁN EN JULIO
lunes, 2 de febrero de 2026
María, la Reina de los Carnavales
lunes, 26 de enero de 2026
Cartas y telegramas de antaño
jueves, 22 de enero de 2026
Los latigazos del "Chivo" Acosta
lunes, 19 de enero de 2026
Mis huallatas de Taccata
jueves, 15 de enero de 2026
JM Arguedas y el huayno lambramino
Libros y lectura en Abancay
domingo, 9 de noviembre de 2025
Arturo Miranda Valenzuela
Arturo Miranda Valenzuela
Escribe, Efraín Gómez Pereira
En los años sesenta del Siglo pasado, la hoy transitada avenida Seoane, que sube del parque El Olivo hasta el ingreso al colegio Miguel Grau, en Abancay, era un terral por el que muchos estudiantes de ese entonces tenían que recorrer para llegar a las aulas ubicadas en Chinchichaca.
Ex grauino y gestor decidido, el alcalde provincial de esa época, priorizó su trasformación junto a otras obras de necesidad pública, y la convirtió en una arteria de doble vía, por la que, en más de seis décadas, millones de pasos de miguelgrauinos, de abanquinos, al igual que millones de vehículos de todo tipo, dejen sus huellas por esa ruta, una de las más recorridas de la ciudad de Abancay.
El alcalde gestor era el abogado Arturo Miranda Valenzuela, quizás una de las autoridades más ejecutivas y comprometidas que haya tenido la capital de Apurímac.
El Mercado Modelo de la ciudad, que nos acoge con sus tradicionales caldos de cuy o de gallina, sus jugos especiales y sus maicillos siempre crujientes, también fue levantado por gestión de Miranda Valenzuela.
Arturo Miranda Valenzuela, personaje destacado de Apurímac.
Durante el periodo del alcalde, que regentó la ciudad capital entre los años 1963 y 1966, se realizaron obras de envergadura que literalmente cambiaron el rostro de la ciudad de Abancay, la ciudad de los Pikis.
Se puede mencionar entre otras, con cargo a alguna omisión, el mercado de Huanupata, la Circunvalación al Mariño, avenidas Juan Pablo Castro, Estudiante, Centenario, Daniel A. Carrión, Garcilaso, el parque El Olivo, pavimentación de calles y avenidas, obras de agua y desagüe; centro de Esparcimiento de Taraccasa, piscinas municipales, campo de tiro de Villa Gloria, local de la biblioteca y radio municipal, etc.
Como presidente de la Junta de Obras Públicas hizo presencia en todos los distritos de Abancay, y en las otras provincias del departamento, en especial con la construcción de carreteras y trochas carrozables, en una clara visión de desarrollo regional.
Un inédito resumen apretado de la prolífica hoja de vida de Arturo Miranda, realizado por el doctor Pablo Zafra, con información facilitada por su hijo, Ramiro Miranda Zamora, nos permite conocer a un personaje no solo dinámico como alcalde sino, a un profesional pleno de idoneidad y un político de principios y valores difíciles de emular.
Dirigente desde sus épocas estudiantiles, fue defensor de causas justas como oponerse al cierre de la escuela Normal de Abancay, promoviendo el primer paro regional en la historia de Apurímac, pronunciando sendos discursos en Abancay que accionaron el respaldo de toda la ciudadanía.
Fundó el Colegio de Abogados de Apurímac, en 1964, convirtiéndose en su primer decano. Cargo similar ocupó en Junín, en cuya ciudad capital, Huancayo, vivió durante muchos años.
Como militante aprista, fue elegido Diputado por Apurímac en 1962, y Constituyente en 1978, con la octava más alta votación a nivel nacional.
Ante Víctor Raúl Haya de la Torre, juramenta como Constituyente.
Recientemente la municipalidad provincial de Abancay, en el marco de las celebraciones del centésimo quincuagésimo primer aniversario, rindió homenaje a la memoria de Arturo Miranda Valenzuela, develando un busto en el parque El Olivo, en señal de reconocimiento a su destacada trayectoria personal y aporte a nuestra ciudad.
Arturo Miranda Valenzuela, natural de Pichirhua, es un personaje que todo abanquino, todo apurimeño, debemos conocer y valorar en reconocimiento a su integridad y capacidad de trabajo por nuestra ciudad.
domingo, 7 de septiembre de 2025
De quiraos, walthanas y chumpis
lunes, 25 de agosto de 2025
Miguel Grau 75, Bodas de Oro
miércoles, 20 de agosto de 2025
"Qauchu Kullu", aporte miguelgrauino
martes, 12 de agosto de 2025
Mi vecino el gallinazo
viernes, 27 de junio de 2025
Zoila, lambramina de Roble
domingo, 20 de abril de 2025
Para sabios, los viejos
Para sabios, los viejos
Escribe, Efraín Gómez Pereira
Qué bonito es conversar o, mejor dicho, escuchar a los viejos, a los más viejos. Oír de sus avatares personales, sus sueños y penurias, sus éxitos y frustraciones, sus ganas de seguir, sus miradas compasivas, su extremo esfuerzo para entender lo que los hijos y nietos les dicen casi a gritos.
Los viejos son una escuela viva, dinámica, plenos de enseñanzas y sabiduría. Son experiencias que saben reconocer sus errores, de haber sido padres severos, violentos y, muchas veces, equivocados. Lo admiten casi con vergüenza y animan a sus proles a no seguir ese camino. “Sean libres, sigan sus sueños”
Cada vez que hablo con él, por teléfono o cara a cara en sus predios de San Vicente de Cañete, se detiene el tiempo. Escucho y anoto en mi “disco duro” detalles y datos que nos son comunes, a la familia, a los amigos, al pueblo, a Lambrama.
Don Zenón Gómez Chuima, mi querido tío, lambramino afincado en Cañete, desde hace más de seis décadas, es una enciclopedia viviente, soportado en su lento caminar por el respaldo de un inseparable bastón que debe estar extasiado de sus historias mil veces contadas.
Cómo le gusta hablar y ser escuchado. Aunque muchas veces sobre las mismas historias, con la misma alegría y emoción. El eco de sus narraciones tiene añadidos novedosos cada vez que se anima a recontarlos, avivando nuestro interés por seguir conociendo el pasado, ese pasado ligado a nuestros antecesores.
Orgulloso de sus ancestros, Zenón se extasía cuando se refiere a los Gómez, los Incas de Lambrama, poseedores de una vasta riqueza material y territorial. “Casi la mitad del pueblo era de mis bisabuelos y abuelos, tus tatarabuelos”, afirma.
De ahí el origen de las denominaciones de “Gomezpata”, Gomezmoqo”, “Gomezpampa” a grandes propiedades agrícolas que en la actualidad son terrenos comunales dispuestos para los tradicionales y lambraminos “laymes” de papa.
Por Zenón y sus narraciones conocemos que los abuelos maternos procedieron de Islay, Arequipa, a través de un soldado sobreviviente de la guerra del Pacífico, quien huyendo llegó por Anta, Cusco hasta Lambrama, en una peripecia que habría durado cuatro años. Una historia por contarse.
De sus contadas sabemos que Julián, el abuelo, era un hombre recio de baja estatura, golpeador y de fuerza hercúlea, capaz de levantar con el dedo meñique un odre con un quintal de cañazo. Era un caminante eterno, un arriero poseedor de una recua de treinta caballos y mulos con los que llegó a la costa, por Acarí y a la selva, por Madre de Dios. Otra historia por contarse.
Su testimonio extasiado nos hace saber que Higidia Chuima, la abuela, fue quizás la única lambramina que, en periodos alternados, cumplió con hacerse cargo de festividades tradicionales del pueblo como el Varayoc, Tabla Cruz, Corpus Cristi y otros. Hecho que enaltecía hasta las nubes el orgullo familiar, que era demostración de poderío y capacidad económica. Chuspas con monedas de nueve décimos se juntaban para financiar esas actividades populares. ¿A ver, quien sigue?
Con 91 abriles recién cumplidos, Zenón es un hombre orgulloso. Autodidacta, lector compulsivo, escribidor de testimonios inéditos como “El Caballero Caminante”, en los que recrea su propia existencia, su conversión en padre prematuro, sus conflictos con los hijos, su experiencia como sastre de estilos, su paso por la mina Toquepala donde subió rápidamente de aprendiz a jefe de cuadrilla, en mérito a su capacidad y responsabilidad.
El afán de atender a su madre hasta las últimas horas lo convierte en un buen hijo, un hijo dedicado, heredero de una crianza disciplinada y severa que trasladó a sus hijos, algunos de los cuales lleva como tatuaje natural, esa huella del “amor paternal”.
Sus hijos, todos profesionales, valoran al viejo, no solo por la disciplina que los formó como buenos hijos, buenos padres y buenas madres, sino porque los mantiene unidos, cercanos y fraternos.
Sus sobrinos y quienes lo conocemos desde siempre, rescatamos su anhelo de convocante en torno a su persona, recordando que muchos de nosotros, también pasamos las peripecias, severidad y rigidez de un Zenón agricultor que trataba por igual a obreros, hijos y sobrinos. Una línea personal a la que suma su sensibilidad humana y su carácter de manos abiertas que reconocemos como marca natural de “Los Gómez” y que inculcamos en nuestros hijos. Más años, más historias, querido viejo.
miércoles, 2 de abril de 2025
"Tío Pancho, propinachata"
lunes, 17 de marzo de 2025
Paseo por la Casa Museo Vargas Llosa
Paseo por la Casa Museo Vargas Llosa
Escribe, Efraín Gómez Pereira
Arequipa es una ciudad de grandes y bellos atractivos para el turismo. La primera cuadra de la avenida Parra, ofrece una singular oferta cultural que todo peruano está en la obligación de visitar y conocer: la Casa Museo Mario Vargas Llosa.
El propio Nobel de Literatura “nos recibe” con un mensaje motivador en holograma: “Bienvenidos a este museo virtual. En esta casa nací y aquí pasé mi primer año de vida junto a mi madre y mi familia materna. Y aquí está reunida, en una animada síntesis, toda mi trayectoria de escritor. Espero que esta visita sirva para que me conozcan mejor y nos hagamos amigos”.
Apenas ingresado al primer salón del segundo piso de la vivienda convertida en museo, destrabo mi equivocada idea de que me toparía con una colección acumulada de libros, colecciones y recuerdos del escritor.
La Casa Museo, es más, mucho más. Un trabajo de refacción de la vivienda realizado por el gobierno regional de Arequipa, con apoyo privado y del propio Vargas Llosa, permite recrear la vida del escritor en una visita guiada de dos horas, por más de quince ambientes perfectamente acondicionados y adecuados con cada etapa de la existencia de Mario, de sus obras y sus logros. Videos interactivos y la explicación de una guía hacen del recorrido un paseo recreativo y emotivo.
El cuarto del abuelo, donde nació el Nobel, nos adentra a la intimidad familiar del laureado y nos arrastra en un recorrido pausado, acompañado de la voz de Mario y la de un narrador en off, a los años iniciales de su pasión por la escritura, el periodismo, los desencantos familiares, el abandono de su padre, sus sueños y desvelos, sus amores, su tía, su prima.
Los manuscritos de sus obras, sus libros originales, fotografías, recortes de periódicos, objetos personales, diplomas, medallas y reconocimientos de una serie de entidades, organizaciones y países, destacan en cada paso de los diferentes ambientes. La mayoría de estos documentos y muestras son originales, lo que le da un peso especial de valoración.
Hay una recreación en video de diferentes aspectos de la vida del escritor. Su niñez, la escuela, Cochabamba, Piura, Barranco, Lima, Arequipa se presentan con aspectos personales poco conocidos. Su paso por el colegio militar Leoncio Prado y la universidad San Marcos, que dejaron marcas indelebles en su personalidad, se recrean con especial connotación.
Sus apuros económicos en Europa, sus trabajos ocasionales para solventar a su familia, sus afanes polemistas con otros escritores de la época. Paris, Barcelona, son recogidas en fotografías y videos, permitiendo conocer al Vargas Llosa estudioso, dedicado y encumbrado.
Su desencanto del comunismo y ruptura con Cuba, sus afanes políticos, sus relaciones personales y profesionales, sus amistades con personalidades de todo el mundo se presentan con naturalidad.
El paseo es gratificante y enriquecedor que nos permite conocer a nuestro mayor escritor en sus facetas de personaje público y con vida privada que no difiere de la del común de los mortales, de las mayorías, con fracasos y logros, con sueños y desencantos.
La visita se cierra con un extracto del discurso del Premio Nobel en holograma, precisamente agradeciendo la entrega del mayor galardón de la literatura, sobre un atril donde descansa una réplica de la medalla universal que recibió en el 2010, en Estocolmo, Suecia.
La Casa Museo Mario Vargas Llosa, ubicada a pocos minutos de la plaza de Armas de Arequipa está muy bien conservada y es administrada por el gobierno Regional. Es un lugar que merece no solo la valoración y el cariño de los extraños, de los foráneos o de quienes aman la lectura; sino de los propios arequipeños que deberían dinamizar su existencia visitándola, abrumándola con la presencia masiva niños y jóvenes, de estudiantes y, de esa manera, conocer a nuestro gran escritor de quien los peruanos nos sentimos orgullosos.






