miércoles, 18 de marzo de 2026

Gracias, Apu Ccayuri de Cruzpata, Lambrama

Gracias, Apu Ccayuri de Cruzpata, Lambrama
Escribe, Efraín Gómez Pereira

En los días previos a la primera presentación carnavalesca 2026, programada en Lambrama, el dinámico joven comunero cruzpatino, Efraín Caller Dávalos, no podía conciliar el sueño, o dormía a sobresaltos. 

Miraba al cielo nocturno en su abrazadora oscuridad y cerrando los ojos, sentía su rostro bañado por el fresco viento procedente de las laderas del Apu Ccayuri, el cerro guardián de su pueblo, la comunidad campesina de Cruzpata, en Lambrama.
   
Y es que, bajo su responsabilidad, como su presidente, pesaba la presentación en concursos públicos, de la Agrupación Folklórica Apu Ccayuri, comparsa organizada hace menos de diez años, con la finalidad de promover, preservar y difundir los valores del carnaval campesino de Lambrama, con la particularidad del toque cruzpatino, tan especial y original. 
Los sobresaltos lo acompañaron por varios días. Confiado en la disciplina de la comparsa integrada por jóvenes y adultos, hombres y mujeres, hijos de Cruzpata y residentes, que se entregaron en pleno durante los ensayos, sin medir horarios ni cansancios, Efraín prometió entre sus más cercanos que lo ganarían todo, por Cruzpata, por Lambrama.

Así, el carnaval apurimeño 2026, se vistió de azul, fucsia y nogal, los colores de la comunidad campesina de Cruzpata. Tres presentaciones y tres triunfos categóricos, en menos de un mes elevaron a la cima del reconocimiento local y regional a la Agrupación Folklórica Apu Ccayuri.
Primero ganaron el decimoctavo concurso del Carnaval Autóctono realizado en el estadio municipal de Lambrama, con un despliegue imponente de coreografía que opacó a la presentación de otras comunidades acostumbradas a llevarse los primeros puestos.

Ni las lluvias ni el lodo que embadurnó el escenario municipal impidieron que la agrupación integrada por cantantes y danzantes entre hombres y mujeres rompa esquemas y con una comparsa de color y alegría gane aplausos y votos suficientes para sonreír desde lo alto del estrado de vencedores.

Luego, a pocos días, Abancay se rindió ante la gala de Apu Ccayuri. Su danza picaresca, la alegría de sus parejas, el color de las sonrisas, el sentido de la prosa de sus propias canciones, hicieron que los representantes de Cruzpata sumen a su galería el primer puesto en el concurso del Carnaval Campesino 2026, organizado por la municipalidad provincial. 
En el vistoso pasacalle que llenó de alegría y color las calles de la capital del departamento y en los tablones del estadio El Olivo, la comparsa Apu Ccayuri, despertó añoranzas por el carnaval autóctono y se hizo merecedor del reconocimiento mayoritario. 

Las celebraciones fueron austeras. Los ensayos continuaban sin tregua. La responsabilidad de representar a Lambrama en la siguiente gran jornada carnavalera obligó a la comparsa a mantenerse en orden, disciplina y ecuanimidad. 

Viajaban a Andahuaylas, a participar en el Vigésimo Encuentro Nacional del Carnaval Originario del Perú “Pukllay 2026”, jornada nacional que se ha convertido en una de las más importantes del país y que es transmitida por la televisión estatal.

La entrega del grupo, el dinamismo de las danzas, los contrapuntos de las parejas, el contagioso “was, was, was” de las canciones, los toques y retoques de quenas y tinyas, hicieron estallar las graderías del escenario Chanka, ungiendo a la Agrupación Folklórica Apu Ccayuri como la ganadora del premio Regional Pukllay 2026, haciéndose de la emblemática “Tinya de Oro”.

Cruzpata, Lambrama, Abancay y su carnaval campesino, se coronaba como lo mejor de Pukllay, marcando un hito grandioso para la cultura de nuestros pueblos, y un gran reto para las comunidades de Lambrama, que deben sumar fuerzas para mantener y prevalecer la valía de nuestro carnaval originario.

Cruzpata ha dado un gran motivo, un tremendo reto, para que las autoridades del distrito empeñen fuerzas y dedicación para lograr que el ministerio de Cultura declare al Carnaval Originario de Lambrama, como Patrimonio Cultural. Ya es hora. Hay que recordar además que ganaron el año pasado los concursos en Lambrama y Abancay. Gracias Cruzpata. Gracias, Agrupación Folklórica Apu Ccayuri, por levantar nuestro orgullo lambramino.

Cierro esta nota de celebración compartiendo el mensaje emocionado de Rosmery Escalante Utani, delegada de la agrupación: “Este triunfo es el resultado del esfuerzo, la pasión y la dedicación de nuestros danzantes, músicos, teatro y de cada persona que hizo posible llevar la esencia de nuestra tierra a los ojos del mundo en Andahuaylas. Hemos demostrado que nuestra identidad y tradiciones siguen vivas y vibrantes, conquistando el escenario con el color y la alegría que solo un cruzpatino - lambramino sabe transmitir. Gracias por hacernos vibrar. Este premio es de todos. Que este triunfo siga fortaleciendo nuestra cultura y nos mantenga unidos como el pueblo grande que somos. Seamos un distrito que esté en la vitrina de la exhibición del carnaval autóctono en la provincia y región. Desde Cruzpata venimos haciendo todos los esfuerzos por mantener viva nuestra cultura con la esperanza de que las nuevas generaciones la sigan promoviendo. Kausachun Cruzpata, Kausachun Lambrama, Kausachun Abancay”.

viernes, 20 de febrero de 2026

Distritanos Dorados de la 75

Distritanos Dorados de la 75
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Darle palabras a la fotografía que ilustra esta nota estaba pendiente. Fue tomada en octubre del año pasado, durante las celebraciones por el aniversario del colegio Miguel Grau, de Abancay, en especial por las Bodas de Oro de la Promoción 75.

Efraín, Ciro y Percy, los personajes de esta semblanza, tenemos una característica muy especial: somos distritanos que llegamos a la gran ciudad, en etapa adolescente, con todo el peso que, para esa edad, significa vivir fuera del entorno familiar, en casa alquilada, en pensiones o con el apoyo de una “empleada de hogar”.

Desarraigados del hogar familiar en un pueblo pequeño, tuvimos que adaptarnos a una nueva realidad en una ciudad grande. Fue, sin embargo, una etapa superada con creces y nos integramos con facilidad a una generación que creció con valores, responsabilidad y respeto.

Somos integrantes de la promoción Dorada, de sesenteros abanquinos que hace cincuenta años dejaron las aulas de Chinchichaca para aventurarse por el mundo en busca de una profesión que nos permita afrontar la existencia, ejercer, crecer, formar familia, vivir. 
Con Ciro Bedia Guillén nos reencontramos en Lima, después de cinco largas décadas, semanas antes de octubre 2025. Ponernos al día de los avances personales, con logros y frustraciones, con alegrías y tristezas, con retos y metas alcanzadas, y algunas tareas pendientes nos encaminó en la misma ruta. 

Ciro natural de Huanipaca, es un profesional de renombre en su carrera. Ingeniero Geólogo, doctor en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, magister en Geología, es el actual decano de la Facultad de Ingeniería Geológica, Minera, Metalúrgica y Geográfica, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Elevado cargo que corona una carrera exitosa en el mundo académico como docente, director y asesor en diversas materias científicas en el país y el exterior. Un orgullo para su familia y para los Dorados.

Percy Flores Escalante, el tercer personaje de la gráfica, es natural de Palpacachi, distrito de Mariscal Gamarra, Grau. También con las mismas referencias que nos acercan a un entorno que supo afrontar los rigores de vivir en pueblo ajeno, lejos de los inmediatos.

Parco y algo introvertido se destacaba, sin embargo, como uno de los mejores alumnos de la promoción. Siempre en el cuadro de honor. Las matemáticas eran su fuerte. De hecho, se hacía de algunas propinas “enseñando” de números a sus coetáneos del Miguel Grau y del colegio Santa Rosa.  

Ingeniero Electrónico por la UNI, se desempeñó en el sector industrial y académico por varios años en Perú y luego migró al viejo Continente, donde elevó los niveles de su carrera profesional y forjó familia. Es Ingeniero en Automática y Electrónica Industrial, por la Universidad Politécnica de Madrid, España. Doctorado en Optimización de procesos de fabricación.

También se desempeñó como profesor Asociado en la Pontificia Universidad Comillas, Madrid; Universidad Nacional de Ingeniería; Universidad Católica de Lima, en áreas afines a Ingeniería Electrónica, Eléctrica, Mecánica, Mecatrónica, Telecomunicaciones, Industrial, así como consultoría en instrumentación y automatización industrial.

El autor de la nota, periodista y escritor lambramino ha paseado su pluma por diferentes medios del país y empresas públicas y privadas, por más de cuarenta años. Sigue escribiendo y promoviendo vivencias, tradiciones y cultura de Abancay y Lambrama, en la idea de aglutinarlos en un nuevo y pronto libro.

martes, 17 de febrero de 2026

Lambrama se viste de Carnaval Autóctono

Lambrama se viste de Carnaval Autóctono
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Lambrama y sus calles, su plaza y su estadio abrirán sus puertas de par en par, este domingo 22, para la gran celebración del “Decimoctavo Encuentro del Carnaval Autóctono-Originario 2026”, que espera convocar a una veintena de comparsas de las comunidades y anexos del distrito.

El tradicional Pasacalle, a realizarse en la Plaza de Armas del distrito y el concurso de comparsas inter-comunidades, en el estadio Municipal, buscan fortalecer la tradición cultural e histórica de Lambrama, cuna del carnaval originario en la región y manifestación que enaltece la lambraminidad dentro y fuera de sus territorios.
Ponchos, polleras, tinyas y lahuitos, lazos y huaracas ataviados por hombres y mujeres, jóvenes y viejos; se hermanarán en abrazos coloridos por decimoctavo año consecutivo, elevando la creación y belleza artística del distrito al nivel de reconocimiento y prestigio ganados en otras latitudes.

El pasacalle que inicia las celebraciones calificará puntualidad, identificación, vestuario típico, música y danza; mientras la presentación carnavalesca evaluará identidad, puntualidad, rituales, vestuario típico, música, danza y una demostración de las tradicionales costumbres del Paqui y Seqollo.

Como todos los años las comunidades lambraminas en disputa de premios pecuniarios otorgados por la Municipalidad Distrital, fueron seleccionadas en dos categorías: zona alta y quebrada. Los ganadores de la jornada de colores y aromas representarán al distrito en el Apu Tusuy a realizarse en Abancay.
Las calles estrechas y el escenario deportivo de la siempre acogedora Lambrama, darán paso a la alegría y algarabía popular de delegaciones de las comunidades de Marjuni, Payancca, Kisuará, Chua, Lahuañi, Pichiuca, Urpipampa, Siusay, Caipe, Suncho, Kera-Llullucha, Huayrapampa, Matará, Cruzpata, Atancama, Seccebamba, Soccospampa, Paccaypata y la propia Lambrama.

El decimoctavo encuentro fue precedido por las contagiantes celebraciones de la fiesta de los Compadres y las Comadres, y su lanzamiento oficial se hizo en el auditorio del gobierno Regional de Apurímac, en la ciudad de Abancay.

El alcalde del distrito Ignacio Chipana y una delegación de comuneros hicieron la demostración y gala de la fiesta lambramina en la plaza de Abancay y en el auditorio Micaela Bastidas, contagiando a los asistentes del calor y la alegría característica de la tierra de los wakrapukus.

El Encuentro del Carnaval Autóctono también servirá para que las propias comunidades participantes demuestren la calidad y variedad de la rica gastronomía de sus respectivas jurisdicciones, para beneplácito de los visitantes que se espera sea numerosa.
La fiesta carnavalesca de Lambrama no solo es la conjunción de tradiciones e historia, sino un importante motivo de revaloración de la identidad cultural, del turismo local, y la gastronomía que dinamizan la economía del pueblo. También ocasión de compromiso para que las autoridades impulsen lo necesario para que el Carnaval Autóctono Originario de Lambrama, sea declarado Patrimonio Cultural.
(Fotografías Municipalidad de Lambrama)

martes, 10 de febrero de 2026

LOS PEREYRA SE REUNIRÁN EN JULIO

LOS PEREYRA SE REUNIRÁN EN JULIO
Escribe, Efraín Gómez Pereira

En julio próximo será el esperado encuentro. Hermanos, primos, sobrinos, nietos, bisnietos de cuatro generaciones, muchos de ellos no conocidos, se abrazarán, por primera vez, en una reunión de júbilo familiar que asegura emociones y lágrimas a raudales.

Sus raíces son apurimeñas. Abancay y Andahuaylas. Lambrama y Huancarama son origen sede de los troncos que forjaron una casta de hombres y mujeres que, por el azar de los registros públicos, son diferentes por una letra, una vocal. 

Los Pereyra y Pereira, sin embargo, comparten los mismos lazos sanguíneos, que los hacen parte de un tronco conocido hasta los bisabuelos Martín y Francisca.
Martín cuando joven, buenmozo y blanquiñoso, llegó a Lambrama procedente de Pacobamba, Huancarama. Trabajador de obras públicas como capataz de faenas, que recorría provincias y distritos de Apurímac, conoció a Francisca, una joven hermosa, hija de una familia con vasta fortuna en terrenos y animales de crianza. 

Flechazo, conquista, matrimonio, tuvieron cuatro hijos: Constantino, Arturo, José y Constanza. Todos fallecidos.

El recorrido en un imaginario árbol genealógico nos permitió escalar hasta Martín, con algunas evidencias gráficas, inclusive. Luego llegarían por el abuelo Constantino, los hermanos Washington, Rosa, Augusto, Hugo y Balbina. Por parte del abuelo Arturo, los hermanos Melchor, Arturo, Augusto, Aurora y Raúl. Por el abuelo José, los hermanos Dora, Jesús, David, Virginia y Adrián. Por la abuela Constanza, los hermanos Alberto y Oscar.

La descendencia de los hermanos Pereyra Chávez, supera el centenar de hijos, algunos de ellos ya fallecidos y otros con residencia en Lambrama, Abancay, Cusco, Arequipa, Lima y el extranjero. Nietos y bisnietos en todos lares, muchos no conocidos entre ellos.

Los Pereyra/Pereira, se han organizado en grupos por ciudades y han definido concentrarse en Abancay y Lambrama, durante la última semana de julio 2026, en un primer gran encuentro que espera convocar a un centenar de familiares.

Los promotores hacen un llamado a los Pereyra y Pereira hermanos, sobrinos, nietos, bisnietos ligados a este apellido a enterarse a través de los cercanos y de las redes sociales generadas para esta ocasión especial. Coordinaciones en este enlace: https://chat.whatsapp.com/LvD8MdnLqVD9EyD8HEmHB6

lunes, 2 de febrero de 2026

María, la Reina de los Carnavales

María, la Reina de los Carnavales
Escribe, Efraín Gómez Pereira
 
Voz melodiosa, pegajosa. Canta suavecito, suspirando, como queriendo aferrarse a algo que se le va de las manos, de la sonrisa. Conocida como Wifala del Perú o Reina de los Carnavales lleva en las venas, en el corazón el color del huayno apurimeño, la alegría del carnaval abanquino, el calor del cantar lambramino.

Empezó tarde, para el promedio de las artistas que empuñan el micrófono como herramienta de trabajo. Debutó a los casi 18 años, en una peña limeña concurrida por turistas, cuando los grandes teatros eran esquivos al huayno. La Peña Wifala, ubicada en el centro de Lima, fue el primer escenario que la encaró con el público, con los aplausos, las miradas, los coros y los pedidos de “otro… otro”. De eso hace casi medio siglo.

Vestida siempre con el lujoso traje abanquino de polleras coloridas, mantón brilloso, blusa de encajes, broche dorado, botín de cuero y sombrero Micaela. Debe tener una vasta colección de estas joyas que enaltecen la cultura abanquina, al carnaval más alegre del Perú.
Carismática, con una permanente sonrisa, María Ballón Sierra, natural de Lambrama, tierra de su inocultable orgullo, de sus raíces; siempre menciona sus orígenes, recordando las voces y guitarras de su abuelo César y de su padre Percy, a quienes veía de niña, en jaranas inolvidables que sacudían paredes y techos, eucaliptos y árboles frutales de la prodigiosa hacienda Huaycaqa.

Dinámica e incansable en promover el huayno y el carnaval, tiene una agenda llena de compromisos que la llevan a diferentes escenarios en todo el país, como festivales, aniversarios, serenatas, fiestas costumbristas, encuentros entre paisanos, en los que se luce con Puka Polleracha, carnaval que identifica a los abanquinos.

Además, tiene una secuencia permanente de promoción del huayno por redes sociales, “Aires de Abancay”, donde habla con gentes de todos lares, con autoridades que le piden encargos, con amistades que solicitan saludos de cumpleaños, con vecinos que reclaman sus canciones, sus carnavales. Hace lo que más le gusta, lo que le apasiona.

Por su trabajo incansable de varias décadas, su dedicación y esmero en poner en relieve el canto andino, nuestro huayno, María ha sido reconocida en su tierra como en otras latitudes con diferentes merecimientos que ponen en alto su valía como representante y embajadora viva de las artes apurimeñas.
Siente orgullo de haber compartido escenario con el legendario grupo Los Chankas de Apurímac, en el teatro Municipal de Lima, del que tiene gratos recuerdos que los refleja en sus charlas y encuentros con seguidores y público que comparte su día a día.

Afirma que el mejor premio que ha merecido en su trajinar por aquí y allá, es el aplauso del público que corea sus canciones, que se alegra con sus presentaciones, con su entrega.

Recuerdo a María niña, en la escuela de Lambrama, jugueteando con sus pares en las escalinatas de la plaza de Armas, en los juegos infantiles, en los baldíos de Surupata y Cuncahuacho, donde hacía gala de su afición natural que la convirtió en una gran exponente del cantar andino, en la Reina de los Carnavales.

lunes, 26 de enero de 2026

Cartas y telegramas de antaño

Cartas y telegramas de antaño
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Finales de los años setenta, en Lima, un jovencito en busca de sus sueños recorre las calles del centro de la ciudad capital mirando, observando con atención y admiración los enormes bloques de cemento y fierro que se levantan a diestra y siniestra. 

Edificios privados y públicos, iglesias, ministerios, bancos, hoteles de gran envergadura pareciera que se codean con las nubes, de un casi siempre oscuro cielo limeño. 

La Plaza de Armas – con Palacio de Gobierno y la Catedral- se impone en prestancia, al igual que sus vecinas San Martín, Dos de Mayo, Bolognesi que lucen sus riquezas arquitectónicas. El Parque Universitario y la Plaza Unión, son imanes para la concentración de provincianos.

Jirones apretados, avenidas grandes. Las calles son puro dinamismo, ajetreo, desorden, bulla. Tránsito siempre pesado. Gentes que van y vienen se disputan los espacios de las arterias con una masa laboriosa de comerciantes ambulantes, que se han adueñado de pistas y veredas. 

El “recién llegado” tiene que adecuarse a la realidad. En Abancay las caras eran conocidas, las calles hermanadas. El “buenos días”, era una norma de valor impuesta por la propia cultura, heredada o aprendida de abuelos y padres que imponían respeto antes de todo. 
Antiguo local del Correo Central de Lima y carta de Laureano enviada en 1967

Ese jovencito interesado en crecer y “ser alguien”, ya atrapado por las fauces de la gran ciudad, no se olvida de sus raíces. Añora su tierra, extraña a su padre, a sus hermanos. De vez en cuando va a los terminales de las empresas de transportes Morales, Hidalgo, Cóndor de Aymaraes, a la espera de una carta, una encomienda con cancha chullpi y queso cachicurpa, que le traslade a los sabores y aromas de Tomacucho, en Lambrama,

No hay internet. No hay redes sociales. El WhatsApp ni en sueños. Pero hay necesidad de comunicarse para saber cómo están allá, cómo estamos acá. Las cartas escritas a mano con el consabido “Previo un cordial saludo…” se envían por las empresas de transportes o por el Correo Central de Lima, pagando una estampilla que hoy solo es recuerdo. 

Los telegramas de escasas palabras -cada palabra cuesta- que se debía dictar a una operadora, se convierten en instrumento comunicacional más rápido. Tenía que haber una emergencia para recurrir al telegrama. La llegada de un esperado mensaje se anunciaba por la radio comunal: “Atención señora Agripina, tiene telegrama en la oficina de correos”.

Cuántas veces habré ido al Correo Central para enviar una carta o dictar mi telegrama: “Querido papá, reclamar giro en banco. Tu hijo”. Hoy, sería un Yape y avisado por el móvil. 

Rebuscando recuerdos, encontré dos cartas que Laureano escribe a Dora, mi madre, en octubre de 1966 y marzo de 1967. Ambas hechas a puño y letra, con un orden y pulcritud envidiables; y enviadas a través de un familiar y amigo que viajaban de Abancay a Lima. “Adorada esposa, la Virgen del Carmen permita que esta mi carta te encuentre mejor de salud…”. “Aprovecho el viaje de mi amigo Rubén, para escribirte estas líneas…”

Esas formas de comunicación eran más personales, más humanas y llenas de emoción. Las cartas describían el estado de salud, expresaban preocupación por la familia, los hijos, los animalitos, los negocios, la vida misma. “Sin más que decirte, informo con pena que tus gallinas han muerto por la peste. No ha quedado ni una sola, pero ya encargué a Abancay para que me envíen una docena de pollos”. La respuesta era inmediata, aprovechando el retorno del mismo mensajero. Otros tiempos, sin duda, donde había que ser creativo para hilvanar las palabras y expresar lo necesario en pocas líneas.

jueves, 22 de enero de 2026

Los latigazos del "Chivo" Acosta

Los latigazos del “Chivo” Acosta
Escribe, Efraín Gómez Pereira

En algún momento de mi paso por el colegio Miguel Grau, de Abancay, segundo de media, sentí el ardor del latigazo que el “Chivo” Jesús Acosta, propinaba a los alumnos faltosos o desobedientes. 

En su condición de auxiliar, tenía todo el poder y rigor para corregir los entuertos de adolescentes que, en lugar de estar en clases, se “chitaban” para irse fuera del alcance de los vivaces ojos del Chivo.

Querido y condenado como consecuencia de su propio accionar, era un docente muy popular, exigente y de necesaria consulta para los permisos. Don Jesús, debía estar enterado de todo. Era su responsabilidad velar por la seguridad no solo del entorno estudiantil, sino y sobretodo de sus alumnos, de los grados que le correspondía como el auxiliar. En la formación de los lunes era el terror de los inquietos.
Recordado Julio “Chivo” Acosta Ríos, un personaje inolvidable en el Miguel Grau, en Abancay.

Un viernes cualquiera, casi al finalizar el recreo de la tarde, me enfrasqué en una pelea habitual, cotidiana con un compañero, natural de Tintay. El “chócatela para la salida”, era parte de la normalidad que terminaba a golpes, muchas veces fugaces. Con un abrazo pos chocolatera se ponía fin al desencuentro. Los rivales seguían siendo amigos.

Apenas terminamos el abrazo de la paz, luego de una trifulca con hinchada y barra presencial que nos rodeaban, se escuchó el grito agudo del Chivo: “Gómez… Núñez, a la dirección”. Asustado, todavía con la nariz embadurnada de sangre, y mi ocasional rival con un chichón morado en el pómulo, caminé detrás del Chivo. 

Sin sermones ni gritos, hizo zumbar el zurriago de metro y medio que lo acompañaba hasta al baño, don Jesús soltó un latigazo que, con su punta anudada, me hizo ver a Judas calato. Me sonrojé y aguanté las lágrimas. El otro cholo, el de Tintay, era un mar de llantos. “Ya saben, la próxima serán tres chicotazos. A bañarse”, gritó haciendo bailar sus bigotes blancos bien afilados. Salí de la dirección rodeado con el consuelo de algunos amigos y la burla de otros. 

Tenía rabia e iba masticando una venganza. “Carajo, ni mi padre me ha pegado así. Le robaré el látigo para quemarlo”, pensé. Pero el Chivo tenía ojos hasta en la espalda. Nunca estaba descuidado.

En casa, entre lágrimas me quejé con Laureano, mi padre, quien había llegado a la ciudad en su habitual visita de fin de mes. Miró con incredulidad la marca del látigo que resaltaba en mi trasero. “Iré el lunes a hablar con el director” dijo pausado y me llenó de calma. “Chivoemierda, ya verás”, ensayé un gozo vengativo.

Caminé junto a mi padre, arrastrando los pies por la avenida Seoane. Cada paso que daba me llenaba de dudas. “Señor Gómez, gusto en verlo, adelante” saludó don Jesús a Laureano.
 
Habíamos llegado quince minutos antes de la hora de la formación. El patio de honor estaba vacío. Me quedé afuera, en el pasadizo, esperando. Apenas dos minutos y salieron serios sin siquiera mirarme. Mi padre le alcanzó la mano: “Muchas gracias, don Jesús, a la próxima travesura dele más fuerte”. ¿Qué?, Sentí el rostro sonrojado y los pelos encrespados. Mis manos sudaban. No entendía nada. “En casa hablamos, hijo” y me alcanzó una moneda que fue a parar a manos de la tía Lora y sus papas rellenas.

Cuando llegué a casa, en el jirón Chalhuanca, Lauli ya se había ido a Lambrama. Nunca más hablamos del tema. Nunca supe qué le dijo el Chivo para que mi padre le agradeciera. Nunca más una travesura que provoque el latigazo del Chivo, del gran Chivo Acosta, que con ese rigor de antaño supo inculcarnos el respeto, el valor y la responsabilidad que hoy, cuando ya peinamos canas, reconocemos y valoramos. 

Antes era mejor, sin dudas. Hoy ese auxiliar exigente, severo, castigador sería masacrado por las redes sociales. Los alumnos de vidrio o cristal lo denunciarían por abuso y violencia, por atentar contra sus “derechos humanos”. Los padres de familia exigirían su expulsión. 

Gracias, Jesús “Chivo” Acosta, por esos zurriagos que nos enderezaron en algún momento. Miles de pikis miguelgrauinos de generaciones pasadas te recordamos con apego y reconocimiento.