martes, 20 de julio de 2021

Chacapata: puente en el recuerdo

Chacapata: puente en el recuerdo
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Había una enorme roca liza empotrada en el acceso al puente que hermanaba Chacapata con Chimpacalle. Servía de rodadero a los niños de las inmediaciones. Alguna vez intentaron despedazarla a punta de infructuosos dinamitazos. Quedaron hoyos perforados, del diámetro de una barreta, como evidencia del vano esfuerzo. El tránsito era peatonal y ahí comenzaba el camino de herradura hacia Marjuni, Mariscal Gamarra y otras comarcas vecinas de Lambrama.

El río siempre tronador, por el cauce precipitado que golpeaba las corrientes de roca en roca. El agua siempre cristalina, espumosa, con excepción de las épocas de lluvia cuando se hacía color chocolate. Un hermoso y frondoso lambras, siempre verde, competía con una pequeña pero firme unca, en dar sombra a la poza natural de donde se recogía agua para consumo humano en jarras de barro, puyñus y makas. El lambras tenía como hospedero natural a una enredadera que daba frutos agridulces: el rico tintín. 

El camino hacia el vertedero de agua bordeaba la residencia y la huerta familiar de don Laureano Gómez, mi padre, por donde transitaban desde madrugada, hombres, mujeres y niños afanosos. Eran vecinos de los barrios de Chacapata y Tamacucho, en Pampacalle, al fondo del centro poblado que permitía una vida en paz y sosiego permanentes. 
Río Lambrama y añorado puente de Chacapata (Fotografías de Efraín Gómez y Juan Carlos Gamarra)

Chacapata y Tamacucho, conjugaban la vivencia de contadas familias que, en el transcurso de varias generaciones, edificaron sus viviendas de adobe, con techos de paja, teja o calamina, con huertas generosas de hortalizas para el diario comer. 

En Tomacucho, los hermanos Laureano y Andrés Gómez, alimentaron de vida y alegría a sus huestes, en casas vecinas que rodeaban a la de la abuela Higidia. Laureano tenía una huerta pegada al río, con hortalizas, asnapas, uchus, rosales, nogales y capulíes; donde en algunas épocas tenía como inquilina a una vaca lechera Holstein “Princesa”, que prodigaba sorprendentes cantidades de leche fresca, todos los días.

En la misma zona, los Espinoza, Ayala, Laguna, así como los Luna, Medrano, Tello y Gamarra, compartían una vecindad de envidiable hermandad. La tía Ceferina, con su leal “opa” Julián, ofrecía sus saberes de curandera y partera. Muchos lambraminos vieron la luz de la vida, con la ayuda de las expertas manos de Ceferina.  

Los patios cercados, eran refugio de gallinas y patos criollos que ofrecían nutrientes huevos y crianzas siempre productivas. En los muros periféricos de los patios, pegados a las paredes de las viviendas, habían hermosas pilas de leña seca de unca, huarango, tasta, queuña, que eran el combustible natural, recogida en bosques cercanos como Tanccama, Llakisway, Unca, Ccaraccara, Motoypata.

La vecindad tenía expertos zapateros, alfareros, herreros, veterinarios que compartían sus capacidades a cambio del afecto y reciprocidad, que eran palabra hecha ley.

Hacia abajo, circundando al puente, en el barrio Chacapata, estaban las familias Gamarra, Chipana, Zanabria, Mendoza, Miranda, Villegas, Quintana, Teves, Ccahuana y otras que al igual que sus vecinos de más arriba, convivían en casas grandes, con la misma riqueza o pobreza que la de los otros y algunos con sus infaltables huertos con durazneros, que eran la atracción de traviesos infantes.

En esta parte del pueblo, había una herrería, dedicada a los quehaceres domésticos de hojalatería, que con el aporte de una pequeña e incansable fragua ponía a disposición de los lambraminos, picos, lampas, allachus, herrajes, cuchillos y todo lo especializado en estos menesteres.

El tío Mario, responsable de iluminar de madrugada las calles y viviendas del pueblo desde su centro de comando de Plantawasi, nos prodigaba, con la sapiencia y hábiles manos de su señora, la tía Julia, de panes artesanales salidas de un horno casero. 

Chacapata, el barrio de la canchita de fulbito, tenía su propio encanto. En el espacio callejero que permitía jugar el deporte más popular, se hacían competencias “a muerte” entre pikis vecinos hinchas de la “U” y Alianza, y a veces del Cristal. Ccalachakis o con ojotas, algunos con zapatos recios “sokros”, corríamos sudorosos tras una pelota hecha de trapos o de una original de Lambrama; una bola inflada hecha con la vejiga seca de un torete: un “Ispayfuru”. A veces el partido terminaba cuando el río se tragaba la pelota, impulsada por el patadón de uno de los aguerridos.

Cruzando el puente, la callecita empinada de tierra y piedra, era el inicio de la ruta señalada a pueblos vecinos. Desde Chacapata hasta Chimpacalle, habremos transitado miles, millones de veces, buscando una libra de azúcar donde la tía Trini, o un Sol de pan donde la tía Tiburcia, o simplemente de visita a las tías Saturnina y Alberta; o hacia la poza de Surupata, a gozar ccalasikis, de sus heladas aguas en un baño atrevido.

El puente de Chacapata, hecho en faenas comunales, con listones firmes de eucalipto y ramadas de lambras, layan o nogal y cubierto de champas compactas con tierra y grama, era la aduana del pueblo. Daba la seguridad al paso de caballos con cargas pesadas, de manadas de toros, recuas y tropas de animales de crianza o de comercio.

La poza que se formaba en la base del puente, de no más de cuatro o cinco metros de luz, era escenario final de juegos carnavaleros, hasta donde eran llevadas en huantuna las limacas de jean y zapatillas. Hoy, el puente es de material noble. Las calles van mejorando. Un cambio necesario que permite a los lambraminos seguir transitando con seguridad desde Chacapata hasta Chimpacalle. Nosotros seguimos transitando en la nostalgia de los años idos, con la seguridad que muchos añoraremos con pena contenida, a nuestro querido puente de Chacapata. Ama wajaspalla, llactamasikuna.

martes, 13 de julio de 2021

Sonia, Maestra del Bicentenario

Sonia, Maestra del Bicentenario
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Doscientos docentes de todo el país, seis de Apurímac, entre profesores de aula y directivos, fueron reconocidos por el ministerio de Educación como “Maestros del Bicentenario”, en el marco de las celebraciones por el Día del Maestro y del Bicentenario de la Independencia del Perú.

En medio del agitado clima político que muestra un país dividido y urgido de salir de esa penumbra, las autoridades nacionales educativas no han dejado pasar inadvertida la fecha, para destacar la enorme valía de los maestros, que en todo el país, cumplen su apostolado en una etapa dura, apremiada por la pandemia que ha alejado a los alumnos de las aulas.

La Resolución Ministerial 243-2021-MINEDU, tiene como “objeto reconocer a docentes y/o directivos a nivel nacional, representantes de su región, destacados por ser líderes pedagógicos, por su trayectoria, trascendencia y/o desempeño profesional; que en medio de la crisis sanitaria ocasionada a consecuencia de la propagación del COVID-19, vienen dando su mayor esfuerzo para la continuidad del servicio educativo a millones de estudiantes de educación básica del país; así como a aquellos docentes que durante su trayectoria profesional han tenido incidencia positiva en el desarrollo de sus estudiantes, instituciones educativas, en su entorno local, regional, e incluso en el ámbito nacional o internacional, siendo estos destacados por su extraordinaria excelencia y desempeño profesional durante su servicio como docentes y/o directivos”.
Sonia Ambía Pereira, Maestra del Bicentenario 

Este reconocimiento valora el aporte y empeño puestos de manifiesto en el transcurso de su vida profesional, por los profesores apurimeños María Sonia Ambía Pereira (Abancay), Santos Alejandrino Pacco Martínez (Cotabambas), Lucio Isaías Rivas Loayza (Andahuaylas); Rubén Sánchez Quispe, Sergio Apaza Gómez (Antabamba) y Danny Bernales Sotomayor (Grau).

Sin duda un hecho que pone en evidencia la importancia del maestro de aula, del docente directivo, del profesor cesante, cuyas lecciones acumuladas en años de experiencia y compartir, son el acicate para que muchas generaciones de apurimeños se hayan nutrido de conocimiento y saber, para afrontar los retos de la vida, desde una posición de hombre o mujer leído, educado, formado. Nuestras congratulaciones y beneplácito para estos seis maestros, que representan a los más de diez mil docentes que suman saberes, ciencia, conocimiento y valores en nuestra región Apurímac.

Con la licencia que me permite “Pregón”, desde hace varios años, quiero manifestar, en estas líneas, mi alegría y orgullo por la “Maestra del Bicentenario” María Sonia Ambía Pereira, quien ha sido honrada con este lauro, en mérito a su destacada, disciplinada y fructífera labor como docente, directiva y consejera de centenares, miles de niños apurimeños, a quienes ha encaminado por la buena senda, en 39 años de prolífica actividad en esta profesión que es sinónimo de entrega y compromiso.
"Agradezco a Dios, a la UGEL Abancay, al Minedu".

Orgullosa profesora de aula y directora; su licenciatura de La Salle, su maestría y doctorado en Gestión Educativa, así como su segunda especialidad, le han servido para dejar huellas indelebles de amistad y cariño, entre sus pupilos, colegas y padres de familia con quienes ha compartido casi cuatro décadas de relación armoniosa, fraterna, con el valor inculcado en casa por su señora madre, doña Virginia, también docente reconocida y muy querida en Chincheros.

“Este premio recibido, ad portas de cesar y pasar al retiro, me llena de orgullo y satisfacción. Hemos cumplido las diferentes funciones que el Estado nos ha encomendado siempre con un valor agregado de responsabilidad, ética, compromiso y entrega. Agradezco a Dios, a la UGEL Abancay y al MINEDU por esta bonita iniciativa que nos compromete aún más y nos impulsa a seguir contribuyendo en el bienestar y mejora de la educación apurimeña. Gracias por esta designación de Maestro Bicentenario”, señala Sonia en las redes sociales, donde ha recibido una abrumadora lluvia de saludos y felicitaciones.

La UGEL Abancay señala que el reconocimiento a Sonia “se realiza por su destacada labor como líder pedagógico de nuestra región, por su trascendencia profesional que ha tenido incidencia positiva en el desarrollo de los estudiantes así como de los maestros, demostrando excelencia en su desempeño profesional durante sus 39 años de servicio a la educación pública desde diferentes espacios donde laboró y labora, como directora y docente de instituciones educativas, en instituciones de formación docente, en la Dirección Regional de Educación de Apurímac, como Docente coordinadora de los PRONOEI, así como siendo parte de la construcción del PER Apurímac, de la Red Regional de atención a la primera infancia y educando a la población a través de la Escuela del Aire”.
Reiteradas felicitaciones, Sonia, querida prima, “Maestra del Bicentenario”.

domingo, 27 de junio de 2021

Fuerza Hilario, alcalde de Lambrama

Fuerza Hilario, alcalde de Lambrama
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Familiares, amigos y paisanos del alcalde de Lambrama, Hilario Saldívar Taipe, se mantienen en permanente cadena de oración por la salud del burgomaestre, internado en el hospital de EsSalud de Abancay, afectado por el mal que preocupa al mundo entero.

La señora Marcelina, esposa de Hilario, también diagnosticada con resultado positivo, transmite su agradecimiento a familiares y amigos que le vienen expresando sus mejores deseos por la pronta recuperación de la salud del alcalde. Los hijos Kathia, Kevin y Kenda se mantienen en expectativa y confianza de que el tratamiento médico y las oraciones hagan sociedad en bien de su señor padre.

Hilario Saldívar Taipe, alcalde de Lambrama

Hace unas semanas, el alcalde estuvo en Lima haciendo gestiones ante el ministerio de Economía y Finanzas, a fin de conseguir recursos para las obras de pistas y veredas en la comunidad de Caype. De retorno a la tierra, participó en algunas actividades oficiales como la colocación de la primera piedra de las obras de construcción de la carretera del sector Paccaypata a Pichihuani-Huancallpa, en la comunidad de Soccospampa, cuando se manifestaron los síntomas.

En el inicio de obras de la carretera Pichihuani-Huancallpa. 

La familia, con la natural preocupación del caso y dada la situación de la emergencia que agobia a muchas familias, lo ingresó en la clínica Santa Teresita de Abancay, con niveles de saturación preocupantes. La diabetes que afecta a Hilario, se confabuló en contra de su salud.

Luego de varios días que estuvo internado, el alcalde pidió lo lleven a su domicilio, pero el día que estaban en esos trámites, se complicó la saturación obligándolos a trasladarlo de emergencia al Seguro Social, donde fue ingresado a UCI y es asistido con máquinas de oxígeno. 

Hoy se encuentra internado en UCI, en situación estable, a la espera que el tratamiento médico prospere favorablemente. La familia, los lambraminos, los amigos, los trabajadores de la municipalidad, nos mantenemos expectantes y sumando nuestras oraciones por la salud de Hilario.

Desde Lima, los residentes lambraminos que mantienen permanente coordinación con el alcalde, se suman a esta cadena de oraciones y piden a los hermanos lambraminos de todas partes, hacer lo propio y confiar que la fuerza de la fe hará que el alcalde de Lambrama recupere su salud y siga trabajando por nuestro pueblo. Fuerza, Hilario. Estamos contigo.

miércoles, 9 de junio de 2021

Residentes en Lima, envían 20 mil mascarillas a Lambrama

Residentes en Lima, envían 20 mil mascarillas a Lambrama
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Lambrama y la notoria baja de casos positivos de coronavirus sorprende en las últimas semanas. La acción coordinada, conjunta y responsable del Comando Covid, los pobladores, autoridades y organizaciones sociales y comunales, en acatar y hacer cumplir las normas y protocolos de bioseguridad, han alcanzado efecto extraordinario desde el pasado 24 de mayo. 

Desde entonces; es decir, desde hace 15 días, no se ha registrado un solo nuevo caso de contagio en todo el distrito. Mientras que en ese lapso, a nivel regional de Apurímac, el número de casos se elevó de 34590 a 35946; es decir, 1356 casos nuevos; en el distrito de Lambrama y sus 19 comunidades, el número se ha detenido en 314 contagiados. Realmente sorprendente.
Juan Carlos Gamarra entregó lote de 20 mil mascarillas a Ruth Gamarra, jefa de Micro Red de Salud de Lambrama 

Rigor en los protocolos sanitarios, acción conjunta del municipio, subprefectura, centro de salud, policía nacional y dirigencias comunales; y sobre todo, disciplina en sus pobladores, han permitido este logro, que ojalá, se mantenga como una norma que evite la presencia de más dolor en el pueblo.

Para ello es necesario, apremiante, no bajar la guardia y no confiarse; pues a pesar de los cuidados mayoritarios, todavía hay algunas personas que no creen en la letalidad de esta pandemia.

En ese entender, los lambraminos residentes en Lima permanecen en estado de alerta permanente y, coordinan de manera activa con las autoridades de salud para mantenerse informados de la real situación del coronavirus en el distrito sus comunidades y centros poblados.

Desde el inicio de la emergencia sanitaria, hace más de un año, los lambraminos en Lima, se han organizado en una Comisión Especial para atender a través de telemedicina casos de sus paisanos más vulnerables, a quienes además los socorren con asistencia humanitaria. El aporte económico de los propios lambraminos hace posible esta interacción solidaria sin precedentes a nivel nacional.

En  esa línea, fueron entregados a la jefa de la Micro Red de Salud de Lambrama, Ruth Gamarra Román, 20 mil mascarillas quirúrgicas como aporte a las medidas de previsión que el centro de salud y el Comando Covid despliegan en todo el distrito.
Lote de mascarillas fueron adquiridas con aportes de lambraminos. 

La entrega fue realizada en acto público, por el delegado de los residentes, Juan Carlos Gamarra, en presencia de funcionarios de Salud de la provincia de Abancay, que participaban en la jornada de vacunación de un primer grupo de adultos mayores de las comunidades de Lambrama, Marjuni, Urpipampa, Pichiuca, Soccospampa, Atancama.

Las mascarillas fueron adquiridas en Lima, con el aporte económico voluntario y solidario de los lambraminos Rafael Gómez, Zoila Gómez, Lino Peña, Dionisio Chipana, Irene Gómez, Norberto Pumapillo, Zoilo Gamarra y Efraín Gómez, quienes mantienen la expectativa que otros paisanos se sumarán a esta cadena de buena voluntad, para ampliar esta iniciativa que busca apoyar las acciones de prevención en los pueblos de Lambrama.

“Los lambraminos en Lima, organizados para apoyar a nuestros paisanos que se encuentran en situación de vulnerabilidad, no podemos permanecer ajenos a la realidad que atraviesan nuestros paisanos en las 19 comunidades y centros poblados de nuestro distrito”, refiere Zoilo Gamarra, presidente de los lambraminos residentes en Lima.

“Mucho agradeceremos señora Jefa de la Micro Red, distribuir esta asistencia entre nuestros hermanos lambraminos, como un apoyo de los lambraminos en Lima que no olvidamos nuestras raíces”, demanda el dirigente en una misiva adjunta a las 20 mil mascarillas.

viernes, 4 de junio de 2021

Libros y lectura para Lambrama

Libros y lectura para Lambrama
Escribe, Efraín Gómez Pereira

“Un libro es como un jardín cargado en el bolsillo” señala un proverbio chino. La lectura es una pasión que alimenta el conocimiento y quien lee tiene mayores capacidades para la observación, el pensamiento y el diálogo. 

Es imposible olvidar las primeras lecturas aún de niño, impulsadas por los padres o los maestros, que han dejado huellas imborrables. El recuerdo del emblemático “Coquito” debe ser universal para los peruanos de mi generación.

Hoy que el libro físico, de papel y tinta, ha sido casi proscrito de nuestra realidad a causa de la brutal y licenciosa presencia de las redes sociales que trae de todo, sin ningún filtro, opacando el interés de los potenciales lectores; las bibliotecas escolares, municipales, vecinales están camino a convertirse en reliquias, en lugares casi sagrados, solo para los muy interesados; por lo que debemos asumir como reto, la necesidad de recuperar la lectura como un bien proyectado para el futuro.
Efraín Gómez y Zoilo Gamarra, flanquean al señor Carlos Ginocchio Celi. 

En ese sentido, hace algunos meses, un grupo de lambraminos residentes en Lima, nos hemos planteado impulsar esfuerzos y voluntades a fin de llevar libros que alimenten y enriquezcan las bibliotecas de nuestras escuelas y colegios en Lambrama y, de esa manera, propiciar entre nuestros niños y jóvenes estudiantes, el don de la lectura, como actividad complementaria a la rutina de las clases virtuales.

La biblioteca del Colegio “Guillermo Viladegut Ferrufino”, de Lambrama, recibirá una donación de 500 libros y estudios vinculados a la agricultura y actividad empresarial, generosamente facilitados por el señor Carlos Ginocchio Celi, académico piurano y gran amigo del periodista lambramino Efraín Gómez Pereira. 

Asimismo, un buen paquete compuesto por medio centenar de volúmenes sobre historia, geografía y música fue entregado a los dirigentes lambraminos por la conductora del programa “Sonidos de Mundo” de la televisión peruana, Mabela Martínez, en respuesta a un pedido hecho por nuestra paisana Eulogia Choque.

Estos dos primeros y valiosos aportes se convierten en la punta de lanza de una campaña que pretende instituir el 25 de junio de todos los años, como el Día del Libro Lambramino, para lo cual se intensificará la captación de donaciones de libros, enciclopedias, revistas, ilustraciones, de los propios lambraminos residentes en Lima y otras ciudades, así como de amigos y entidades que se ofrezcan sumar a este propósito.
Efraín Gómez, Zoilo Gamarra y Eulogia Choque, con Mabela Martínez, y libros donados para Lambrama. 

El próximo 25 de junio, se realizará una ceremonia virtual con la participación del director del colegio, Alipio Chipana Yupanqui, del alcalde distrital, Hilario Saldívar Taipe, del presidente de los Residentes Lambraminos en Lima, Zoilo Gamarra Espinoza y del periodista Efraín Gómez promotor de esta iniciativa. En la jornada se agradecerá a los donantes Carlos Ginocchio y Mabela Martínez.

El director del colegio, Alipio Chipana, viene coordinando con el municipio distrital el apoyo con la estantería necesaria para albergar a los libros y revistas que deben llegar en los próximos días.
Zoilo Gamarra Espinoza presidente de la Asociación de Lambraminos en Lima, hace un llamado a sus paisanos, e hijos de lambraminos que residen en Lima, Cusco y Abancay, a los ex alumnos del colegio, para que puedan donar los libros y textos escolares que sus menores hijos ya no los utilizan.
La siembra de libros para Lambrama está en su primera etapa. Hay que bregar sin tregua, para que los estantes del colegio y las escuelas de las 19 Comunidades del distrito, se llenen progresivamente llevando saber y conocimiento, a través de la buena lectura, a las actuales y próximas generaciones de lambraminos.

miércoles, 26 de mayo de 2021

Lucas Molina, dolor en el charango

Lucas Molina, dolor en el charango

Escribe: Efraín Gómez Pereira

Ha partido un amigo, un músico querido, un artista polifuncional, un cantautor, un creador de sueños, un profesor identificado, un padre amoroso; y, sobre todo, un hombre que adoptó, como muy pocos, la humildad y sencillez, como marca personal adherida a todos sus actos.

Su pueblo, al que juró olvidar solo con la muerte, llora su temprana ausencia. Sus alumnos, sus colegas, sus amigos de colegio, sus paisanos de Lambrama y Pampahuire, reconocen su valía, lamentan su partida, con sentidas frases y mensajes a través de las redes sociales y expresan su pesar con la familia.

Lucas Molina León, “Lambramino de Pampahuire” como se identificaba, ha provocado que el “Chincapun” de las campanas de la iglesia San Blas de Lambrama, repiquen con especial connotación. Sus tañidos, en homenaje al charanguista autodidacta, laceran el alma de los lambraminos.

Dino, Ulises y Lucas, Trío Chipito, en un reencuentro musical en Lambrama, después de muchos años. 

Hay silencio y congoja. Hay dolor, mucho dolor, en las calles de aquel pueblo, al que hace algunos años le escribió una sentida canción, como presagio de que lo inevitable iba a llegar en algún momento. A través de “Nostalgia lejana”, Lucas con el Trío Chipito, integrado además por Bernardino Pereyra Peralta y Ulises Lezama Milla, perennizó estas letras que lo dicen todo:


”Lejano el día que yo partí, de aquel pueblo que tanto amé. Mi corazón no sabe qué hacer, siente nostalgia, quiere llorar. Al estar lejos de ti, es mi promesa volver a ti. Bajo Chipito, río hablador, son cuatro barrios en su suelo, flores germinan en sus campos, trinan pajarillos sin descansar. Es mi Lambrama de mí querer, en cuyo suelo pues yo viví, en cuyo suelo pues yo nací. Aunque lejos, muy lejos, lambramita, siempre estás en mí.

Recuerdo días de aquel vivir, muchos amigos con quien jugué, mil ilusiones al despertar, mil aventuras al caminar, infancia mía que ya se fue, queda impregnada en mi corazón. Pues el destino hizo que yo me alejara pronto de ti, dolido el alma y llanto en mí, fue de aquel día que yo partí. Pues me alejé tal vez no volví, pero olvidarte solo al morir”.

Lucas era un exponente natural de todo instrumento musical que llegaba a sus manos. Guitarra, mandolina, quena, tinya, charango. Evocaba a su padre, Lucas Molina Valderrama y a Melchor Pereyra, como quienes lo inculcaron en el arte, cuando muy niño los veía gozar de las cuerdas y los huaynos, en su añorada Lambrama.

En la ejecución y adaptación del charango destacó como un gran creador, un innovador de talla mundial. Tiene como registro suyo, la afinación de 12 cuerdas, una innovación atrevida que causó estudios y análisis en el Congreso Internacional del Charango, realizado en Cusco, en octubre del 2008.

Entonces dijo ante el asombro de eximios charanguistas mundiales: “Quiero adaptarle una orden más al charango; es decir sería de 6 órdenes dobles (12 cuerdas), en otras dos afinaciones distintas (L16 y L18), una adaptación mía”. Su orgullo era mostrar el “Charango pampahuirino” en diferentes escenarios.

Con Dino y Ulises, amigos desde la niñez, grabó un primer CD con canciones y creaciones propias, como el Trío Chipito. Los pocos ahorros del trío y el aporte de amigos, lo hicieron posible. Sus canciones, ligadas a Lambrama y las andanzas de los tres músicos, impactaron y motivaron el interés de propios y extraños. Grupos ya consagrados quisieron comprar las canciones del Trío Chipito. “No somos mercantilistas, somos promotores”, era la respuesta.

Al salir Ulises del país, Lucas y Dino, siguieron con la rica travesía musical lambramina, a través del Dúo Lamblalma, cuando grabaron una segunda entrega, también con creaciones emotivas y populares. Sus canciones, además de sus solos de charango están colgadas en Youtube.  

Lucas y Dino, el Dúo Lamblalma. 

Afectado por un mal renal, se trasladó a vivir a Lima y el dúo se dividió. Lucas y Dino, cada uno por su lado, siguieron haciendo música, música grauina y lambramina. El sueño, el caro anhelo de ambos amigos de niñez e infancia, de aventuras y penurias, era grabar una tercera entrega. Solo en enero pasado, se pusieron como meta, que apenas pase el feo temporal de la pandemia, se juntarían para cantar y tocar, para grabar por Lambrama, por el pueblo, por los recuerdos, por el futuro.

El sueño quedó trunco. Dino, con el dolor que lo aqueja por esta irreparable pérdida de su “hermano del Lambralma”, ha jurado que cumplirá ese anhelo, con Lucas dirigiéndolo desde el cielo, que es donde debe estar afinando las 12 cuerdas de su “Charango pampahuirino”. Descansa, Lucas. Nosotros nos quedamos mirando tus videos y sintiendo el latir de nuestros corazones con los sones de tus creaciones.

martes, 6 de abril de 2021

Feliz día, Mamá Victoria

Feliz día, Mamá Victoria 
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Hoy cumple 85 años. A pesar de los naturales contratiempos de la edad, se mantiene vital, dinámica, siempre atenta y conversadora. Victoria, Mamá Victoria, es la imagen de la mujer madre, amiga, compañera íntegra y bondadosa, que tiene proscrito la palabra “no” de su léxico diario. Es una mujer lambramina, de la vida real.

Hace algún tiempo le pregunté entre curioso y bromista: “¿Mamita, cuántos hijos tienes?” Sin titubear afirmó: “casi una decena, papá”. Y es que Victoria, que llegó a mi vida –como esposa de Laureano, mi señor padre- hace más de cinco décadas, cuando yo era un niño apenas, se encargó de cumplir el noble papel de madre de cinco menores hijos: Genaro, Alfredo, Rafael, Efraín y Mery, los hijos de Laureano, viudo de mi madre, Dora. 
En Lambrama, hace algún tiempo. 

Victoria tenía dos hijos, que se suman mis dos hermanas –Gladys y Martha- procreadas como mi padre. En efecto, son casi una decena de hijos, que convivieron en la residencia de Tomacucho. Años felices, entre alegrías y tristezas, entre esperanzas y preocupaciones. Sus “casi diez hijos” bien logrados, hombres y mujeres de bien. 

Lloró la temprana partida de su hija mayor, aun joven. Un tema que a pesar de esconderlo, la mantiene en nostalgia insuperable. En Lambrama y en Abancay, Victoria y Laureano, criaron a los hermanos Gómez Pereira, Gómez Gamboa y a Lino. Hoy vive con sus hijas y sus nietos en Abancay, entre Patibamba y Quitasol. 

Es un tren que nada la detiene. Lleva con puntualidad inglesa, flores y velas a Laureano, en su descanso eterno, en Lambrama. De vez en cuando tengo la dicha de saborear sus cuyes rellenos, canchita chullpi, chicharrones muy a su estilo, que llegan a Lima, como encomiendas.

¿Qué decir de una mujer que forma gran parte de mi existencia, que reemplazó con creces la ausencia de mi madre? La dulzura de su forma de hablar, la ternura de sus expresiones, el esmero de sus atenciones, la envidiable sazón de sus comidas, las lágrimas soltadas en cada conversación telefónica, encargando la bendición y salud de mis hijos, sus “nietos”, de su hijo Lino; la grafican como a un ser formado para personalizar a la Madre, con mayúsculas.

Victoria Gamboa Zúñiga, que dejó su natal Paccaypata, para recalar en Tomacucho, es la madrastra que superó, a pesar de su ignorancia académica, sino con su natural conocimiento de vida; los naturales temores y riesgos del rechazo de los hijos, de la familia, del entorno que rodea al esposo con hijos, gracias a su personalidad afable, íntegra, humana.

Si algunos escritores de novelas y cuentos han estigmatizado a la madrastra como una mujer mala, sin escrúpulos, calculadora; debían conocer a Victoria, que es la otra cara de la medalla; la bondad hecha mujer-madre. 

Con esta pequeña semblanza, mi afecto, mi amor a Mamá Victoria, en este día especial, pidiendo que el Señor nos permita tener su compañía, sus bendiciones, su calor de Madre, por muchos años más. Allinta munaiki, Mamá Victoria.