martes, 23 de agosto de 2022

Mavia, hace seis años

Mavia, hace seis años
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Hoy se cumple seis años de la partida de Mavia, mi señora. Difícil olvidarla. Está presente en todo, en todos quienes la quisimos. Con esta nota, que es el último capítulo del libro “Mavia, mi bálsamo”, mi evocación a su imborrable recuerdo y mi pedido a familiares y amigos, elevar una oración por su descanso.
 
Las últimas horas
 
Me acurruqué en su cama casi doblado y pegado a la pared para no caer. La abracé buscando su calor. Quemaba. Le hablaba de todo, imaginando sus respuestas. Al rato, opté por ir a mi cama para dormir. Estaba agotado.
 
Dorita había jugado fuera de casa y terminó tan cansada que se durmió temprano, felizmente. Entre sueños, escuché que Mavia me llamaba. «Papi, agua», logré escuchar. Llevé la botellita de Frugos helado con una cañita. Bebió un par de sorbos y se ladeó. Estaba pálida. Aproveché para vaciar la bolsa del catéter. Seguía fluyendo agua amarilla. La miré contando las pulsaciones de su brazo. Parecía normal, me fui a mi cama. Eran las tres de la mañana.
 

Tres horas más tarde, sonó el despertador. Había que preparar a Dorita para el colegio, el Innova Schools de Chorrillos Villa. Se bañó, desayunó y se fue sin contratiempos con la señora Yelin, una cordial amiga de la movilidad escolar.
 
Nerita y Martha ya estaban en casa, con el desayuno y el ajetreo que la ocasión obliga. La mesa respiraba silencio. El mantel con diseños incaicos, comprado en el mercado del Cusco, extrañaba a su dueña. El desayuno —con café recién pasado, pan francés, huevo revuelto con jamón de pavita y jugo de naranja— supo a ausencia. Había una silla vacía, la que estaba desde siempre pegada a mí.
 
Mis pensamientos se adelantaban a los hechos. No sé a qué atribuirlo, pero tenía la certeza de que esa mañana debía ser el momento de la partida. Después de las nueve de la mañana, me dediqué, con Martha, a la limpieza personal de Mavia.
 
Empezó a roncar con inusitada fuerza. Martha, con un rosario en la mano, rezaba en la cabecera de la cama. Lloraba por su hermana menor. De pronto, las convulsiones. La boca se llenó de espuma blanquecina. Papel toalla e hisopos en abundancia. Abrí la boca de Mavia para sacar con mis dedos la abundante saliva y espuma que salían a borbotones.
 

Los ojos cerrados se esforzaban, dramáticamente, por abrirse y pestañear para regalarme una mirada, su última mirada. Agarraba sus manos frías sin saber qué más hacer. La llené de besos en la frente. No me importaba el olor ni nada. Sentía que me pedía no soltarla. No la soltaría. No la solté. Dos gotas de lágrimas se escaparon de sus ojos con una lentitud paralizante. Las agarré en la caída y las llevé a mi pecho. Las estrujé contra mi corazón. Besé sus mejillas frías y pálidas. «Descansa, mi “nega” del alma, mi bálsamo».
 
Martha lloraba, sin dejar las cuentas del rosario. Nerita se sumaba al cuadro de dolor. Se les había ido la hermanita menor. Nos abrazamos en silencio, mirando con dolido respeto el cadáver.
 
Tras superar el primer impacto de un hecho que nadie espera, avisé a Liliana, del banco, para las coordinaciones con el seguro, para los funerales en Campo Fe de Huachipa, en un nicho en el que se encontraría con sus padres Alberto y Dora.
 
Enteradas, Carmen y Antonina, de la oficina, llegaron a acompañarnos. Gran consuelo de grandes amigas. Traían el saludo de todo el equipo de Imagen del banco, de Leslie, una muy querida amiga, de Mónica, Lidia, Luisa, Diana, Aurora, Juan y otros entrañables amigos.
 
Luego, con el dolor que me estrujaba por dentro, hice lo que tenía que hacer: buscar a Dorita en el colegio. Me abrazó temblando. «Mi mami», y lloró apretada a mis brazos.
 
Cuando llegamos a casa, muy controlada, ingresó a su cuarto y vio a su madre cubierta con una sábana. La besó en la frente y, cogiendo sus manos frías, le dijo con ternura: «Te amo». Hasta hoy lo sigo escuchando.
 
Los mensajes enviados mediante las redes sociales me abrumaron por el afecto a Mavia. Amigos de tantas jornadas destacaban sus cualidades humanas. Luego, el traslado en el carro funerario. Llevaron la ropa para cambiarla en el velatorio. Cargué la camilla hasta la cochera del edificio. Fue mi último paseo con ella, sin tomarnos de las manos.

jueves, 4 de agosto de 2022

PAYMAKIS: riqueza lambramina

PAYMAKIS: riqueza lambramina
Escribe: Efraín Gómez Pereira

El trabajo coordinado entre pobladores, la municipalidad distrital de Lambrama y el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente IDMA, de Abancay, se ha visto coronado con el reconocimiento de la Zona de Agro Biodiversidad PAYMAKIS, que integra a las comunidades lambraminas de Payancca, Marjuni y Kishuará.

Poseedora de una riqueza ancestral en diversidad genética y cultural, en más de 14 mil hectáreas de tierras, se constituye en la sexta zona de agro biodiversidad del país, que logra el reconocimiento oficial, lo que se debe traducir en el compromiso del Estado, a través del Instituto Nacional de Innovación Agraria–INIA, de elaborar y aprobar el Plan Maestro que gestione la conservación y aprovechamiento sostenible de la zona.
En la microcuenca Paymakis, existen cultivos y diversidad de ecosistemas donde resaltan pajonales de puna húmeda, matorrales andinos, bofedales, entre otros, que sirven para conservar la actividad agropecuaria.

Los resultados obtenidos en los trabajos de investigación y validación que le permitieron alcanzar el certificado oficial de zona agro diversa, señalan que en esta microcuenca, hay abundante y variada diversidad genética, entre raíces, tubérculos, granos, cereales y plantas medicinales, además de tradiciones culturales, artesanía, etc.
En la zona ubicada entre los 2,800 y 4,925 msnm, la conservación de la riqueza natural se desarrolla en actividades tradicionales como la minka y el ayni, en campos rotativos de producción, denominados Laymes.

Se han reconocido 97 variedades de papa nativa, 24 de maíz, 6 de quinua, 5 de tarwi, 7 de olluco, 6 de oca, 8 de mashua, 20 de raíces y tuberosas, así como 85 especies de plantas medicinales, que representan una riqueza de especial connotación y base para el desarrollo de una actividad productiva ordenada y sostenida.

Las variedades de papa usuales son wira pasña, kuncan tullo, runtus y en maíz, destacan oke sara, chullpi, paraccay, granada, surfu, ccasay huasa, ama huaccaychu, luntuya, michi kiru y yana.

Paymakis concentra en su territorio una red hidrográfica de 28 lagunas de las que nacen 11 ríos alimentados por 18 riachuelos. Hay 20 manantes permanentes en el año. Las familias son posesionarias de las tierras comunales, donde se practica la agricultura familiar campesina y dominan la producción diversa en distintos pisos ecológicos, disminuyendo riesgos ante el cambio climático. 
La mayor superficie se destina a la papa nativa, seguido del maíz que se produce en prácticas tradicionales, y están asociadas a la crianza de ovinos, vacunos, gallinas y cuyes. 

La puesta en vigencia de la zona de agro biodiversidad, permitirá “mejorar las condiciones de vida de los pueblos originarios mediante la promoción de la conservación y uso sostenible de la agro biodiversidad nativa fortaleciendo el sistema de conocimientos tradiciones, tecnologías e innovaciones”. 

Asimismo, “fortalecer y poner en valor sistema de conocimientos tradiciones, tecnologías e innovaciones de las comunidades campesinas. Fortalecer la memoria cultural entorno al manejo de la agro biodiversidad nativa procurando el aprovisionamiento de semillas que garanticen la seguridad y soberanía alimentaria de las familias asentadas en la microcuenca Paymakis”.
La migración de los jóvenes de la zona hacia las ciudades, las variaciones del clima, la ausencia del estado y servicios, se constituyen en riesgos latentes que se deben superar con la aplicación de políticas integrales, que serán necesarios implementar a través del Plan Maestro a crearse por el INIA.

La sostenibilidad de la zona, dependerá igualmente de la permanencia de los elementos técnicos de acompañamiento, de asistencia y capacitación técnica, de recursos financieros, de acceso a mercados, de fortalecimiento organizacional de las comunidades. Si no se aseguran estos pilares básicos, la experiencia puede resultar un fracaso, y las expectativas comunales defraudadas.
Paymakis viene a convertirse en un proyecto oportuno para que la próxima autoridad edil del distrito de Lambrama, incorpore en sus propuestas de gobierno local, un programa de desarrollo para esta zona con proyectos, perfiles y presupuesto.

El logro de esa alianza alcanzada entre pobladores, el municipio y la empresa privada, debe ser valorado en su real dimensión y corresponderá al nuevo gobierno municipal, en alianza con los mismos actores, vigilar su cumplimiento y disponer de lo necesario para que ese sueño regional se cristalice en desarrollo comunal y poner a Lambrama en una vitrina como la tierra de diversidad productiva. Estaremos atentos.

(Las fotografías son de IDMA Abancay).

domingo, 31 de julio de 2022

Juan Ccorahua Chuima, atleta lambramino

Juan Ccorahua Chuima, atleta lambramino
Escribe, Efrain Gómez Pereira

Hay historias personales que merecen ser citados como ejemplos de vida, para que las actuales y venideras generaciones, tan acomodadas a lo fácil, lo mediato, lo frágil o descartable; puedan tomar nota y seguir esas huellas dejadas por hombres y mujeres que se hicieron solos.

Juan de Dios Ccorahua Chuima, natural de Lambrama (1937), es un claro ejemplo de lo señalado. Desarraigado de sus querencias naturales, apenas a los diez años de edad, supo caminar un empedrado de dificultades y penurias que los sorteó con valor, decisión, serenidad y mucha disciplina.

Hoy, a los 85 años, es un viejo saludable, orgulloso de su raíz lambramina y su afincada emoción trujillana, ciudad norteña donde reside desde siempre. Es un destacado y reconocido fondista que compite en las grandes ligas del atletismo peruano desde hace 25 años, sumando en cada experiencia premios, medallas, trofeos y, sobre todo, aplausos y admiración.
Cosecha de medallas en más de 25 años de competencia. 

Un camino empedrado

Con estudios de Primaria básica en Lambrama, llegó a la capital, para vivir en el Callao, como trabajador doméstico, limpiando y lavando en el hogar que lo acogió. Cada actividad desarrollada era una lección para Juan de Dios. En todo lo que hacía, ganaba aprendizaje que año tras año, se iban sumando para fortalecerlo como proyecto.

Parte de su infancia y adolescencia lo pasó con los Dominicos en Cusco, con quienes aprendió la disciplina, orden, puntualidad y el respeto, valores que practica sin pausas e inculca entre los suyos.

En Trujillo culminó la educación primaria en una escuela nocturna, como todo escolar que debe ganarse el pan de cada día, precisamente en el día; e hizo la secundaria técnica en el Instituto de Comercio, a donde llegó tras superar dificultades burocráticas gracias a que la casualidad puso en su camino a un sacerdote amigo, quien hizo de su apoderado.

Fue, sin duda, una etapa de formación muy esforzada para un adolescente y joven, enfrentándose a las exigencias naturales de la vida sólo, sin más compañía que su mismo empeño, su voluntad y el recuerdo de sus padres y hermanos.

Su ansiado sueño de pasar por las aulas de emblemático colegio San Juan de Trujillo, no pudo concretarse, llevando sus pasos al Instituto de Comercio, para hacer de la Contabilidad un medio de actividad económica que le permitió laborar por más de tres décadas en la Cooperativa Santo Domingo de Trujillo, a donde ingresó como conserje, y haciendo de asistente, auxiliar rotativo, técnico contable, hasta jefe, codeándose de igual a igual, con profesionales, maestros universitarios, que además de ser compañeros de trabajo eran amigos.

Viajó por todas las agencias regionales de la Cooperativa, llevando sus conocimientos para superar faltas y dificultades “había que cuadrar bien las cuentas para que los balances estén en orden”, recuerda.  En los 35 años de labor cooperativa ganó amigos y afectos, con quienes mantiene una logia permanente de amistad, compromisos, visitas y atenciones solidarias, cuando se hacen necesarias. “Son amigos a quienes guardo en mi ser con gratitud”, rememora.
El fondista Master

Cuando Juan de Dios, frisaba los sesenta años, le picó el bicho del atletismo. Motivado por Alfredo Galindo Peralta, también fondista entregado, salía a correr en las madrugadas por las calles del entorno residencial, en el distrito de Buenos Aires. No tenía idea de que el correr callejero lo podía elevar a una posición de atleta.

Su primera competencia formal la hizo en una maratón organizada en el distrito de Larco Herrera. Corrió diez kilómetros, llegó a la meta, pero no logró subir al podio, sino algunas miradas de sorpresa y admiración, porque un viejo de 60 estaba compitiendo con jóvenes y destacados deportistas.

“No sabía de estrategias ni tácticas. Ese día fui a correr después de un desayuno cargado, gran error que corregí de manera inmediata. Se debe competir con el estómago vacío, solo alguna dieta ligera y abundante líquido”, explica.

“En la meta, a donde llegué agotado nadie daba razón de nada. Pedí una gaseosa a los organizadores y tras una mirada de desinterés, me la negaron. Estaba casi decepcionado por tremenda desventura y con el rostro de desilusión me retiraba, cuando el alcalde de ese entonces, don José Córdova, me reconoce y me ofrece agua y me felicita por mi logro en la categoría Master. Ahí empezó otra historia”, narra con notoria emoción.
Después, ya registrado como fondista Master mayores de 60 años, participó en infinidad de competencias, en Trujillo y otras ciudades, entre las que destacan los 18 kilómetros entre Vista Alegre y Huanchaco; 21 kilómetros en Larco Herrera; en Piura, Lima y otras regiones, sumando marcas y preseas, como la Medalla del diario La Industria, medio que en un reportaje destacó su potencial y capacidades. En la capital, el alcalde Luis Castañeda le otorgó la Medalla de ganador de la maratón ciudad de Lima, en la categoría Master.

En julio del 2019, durante el Segundo Campeonato Regional de Atletismo Master, Juan de Dios acaparó miradas, aplausos y premios llevándose nada más y nada menos que cinco medallas de oro, como integrante del Club de Fondismo Trujillo. Está afiliado a la Asociación Nacional de Fondistas - La Libertad.

En el Primer Campeonato Iberoamericano Máster de Atletismo - Lima 2019, realizado en La Videna, en el que participaron 550 deportistas provenientes de 22 países, el lambramino, a sus 82 años, logró dos medallas de oro en los 800 y 1500 metros.
En julio pasado, a sus 85 años, culminó los 10 kilómetros de la maratón organizada por el municipio capitalino, por los 201 años de Independencia del Perú.

En La Libertad, ha corrido en las pruebas de La Industria, Llave de la ciudad, Night Running, El Peñón del Encierro, Conache, Cruz de Mayo, entre otras y, en Lima, las clásicas de RPP, Adidas, Movistar, Golden Run, etc. Tiene una colección de más de un centenar de polos y otros tantos de diplomas, medallas y reconocimientos.

Juan de Dios, vive su tranquilidad en Trujillo, con buena salud, de manera ordenada, austera y disciplinada, con clara responsabilidad de deportista. Su dieta alimenticia no es rigurosa, sino controlada. De todo pero sin excesos. Mucho, abundante líquido. Nada de alcohol ni cigarrillos. A descansar temprano para levantarse sin sobresaltos. El apoyo y acompañamiento permanente de Haydee, su hija, y de Rufina, su hermana, son vitales.

Tiene su tiempo distribuido para el ocio, la lectura, los viajes, los entrenamientos y las competencias, porque todavía se puede, hasta que la propia fuerza y Dios lo permitan. Gracias, Juan de Lambrama, por enseñarnos un camino delineado que grafica sin dudas, el lema de todo deportista “Sí, se puede”.

lunes, 25 de julio de 2022

"Piteros" de Lambrama en el cielo

“Piteros” de Lambrama en el cielo
Escribe, Efraín Gómez Pereira

Ha partido Jesús Sequeiros Chipana, el último de “Los Piteros” de Lambrama, banda musical integrada por campesinos autodidactas, que con la originalidad de sus compases engalanaban fiestas y jornadas sociales y costumbristas. 

Los agudos y contrastes del pito, la corneta, el bombo y la tarola, que acoplaban con maestría huaynos, carnavales, wakatakis, jarawis, marchas militares; se han trasladado al cielo, donde la destreza de Bautista “Patita” Teves, Tiburcio Sánchez, Feliciano Espinoza y Jesús Sequeiros –los Piteros de Lambrama- hacen fiesta costumbrista al mejor estilo de ese acogedor pueblo.
Don Jesús fue declarado Hijo Predilecto de Lambrama 

Don Jesús, el Pitero, ejecutor del pito o flauta dulce elaborada con hueso fémur de vicuña, de caña carrizo o simplemente de un pedazo de tubo de plástico, ha fallecido a los 94 años en la cuidad de Abancay, dejando hondo pesar y tristeza entre sus familiares y amigos. Los tristes tañidos del “chincapun” de la iglesia San Blas de Lambrama, anunciaron la partida de Jesús, el viejo “Sargento”, como lo engreían los suyos.

Natural de Palpacachi, comunidad del distrito grauino de Mariscal Gamarra, se afincó en Chacapata, Lambrama muy joven cuando conoció a Aurelia Terán, hermosa doncella lambramina que lo cautivó durante toda su vida. Fruto de ese amor quedan las hermanas Salomé, Leocadia, Juana, Hilda y Carmen Sequeiros Terán. Para ellas y sus hijos y nietos, nuestras sinceras condolencias.
Amable y sencillo con todos en todo momento. 

Hombre muy estimado por sus valores personales, atento siempre a cumplir con sencillez y amabilidad todos los encargos de sus familiares o vecinos, se le veía en su pueblo, en su cabaña de Keuñapunko o en Abancay, donde pasó sus últimos años, siempre tomado de las manos de Aurelia, su esposa, su compañera, la madre de sus cinco hijas; mujer muy comprometida que la dejó unos años antes. 

Durante mis esporádicas visitas a Lambrama, tuve el gusto de disfrutar el afecto y los recuerdos de don Jesús, mi vecino de infancia en Chacapata y amigo de mi señor padre, don Laureano. El 24 de junio del 2019, entre saludos y abrazos de brindis, grabé un corto video de Los Piteros, con la flauta de Jesús, haciendo el “mano a mano” con la corneta embanderada de Santos Aymara, que logró enorme acogida en las redes sociales. https://youtu.be/CYxLnBdojkI
Visitado por Dino Pereyra, en su cumpleaños. 

El 30 de diciembre del año pasado, a través de Dino Pereyra y Genaro Gómez, enviamos a Jesús, a su domicilio en Abancay, un simbólico presente, saludándolo por Año Nuevo y por su cumpleaños. Le tenía un gran afecto, al igual que a Patita, Feliciano y Tiburcio, quienes merecen no solo el recuerdo póstumo, sino homenajes especiales, porque han sido dignos lambraminos.

Apenas un mes antes, el 19 de noviembre, en el aniversario de Lambrama, recibimos con Jesús Sequeiros, Patita –ambos en silla de ruedas- y otros lambraminos, el reconocimiento de la municipalidad de Lambrama, declarándolo Hijo Predilecto, precisamente valorando su aporte a la cultura tradicional a través de su participación en la banda de Los Piteros o Kaperos de Lambrama.

Con Jesús se acaba una emocionante etapa de la música costumbrista en Lambrama, una tradición afincada aún en otras comunidades y con la tarea distrital y comunal de buscar inmediatamente los seguidores de este grupo de músicos que con mística e identificación supieron hacer vivir en calor y fiesta en innumerables jornadas a nuestro pueblo. 

Descansa en paz, don Jesús y que el tradicional Pito Lambramino retumbe con sus sones en el territorio celestial, como apunta conmovido por tu partida, tu admirador, Dino Pereyra Peralta.

martes, 5 de julio de 2022

Adiós, Claudio Barazorda

Adiós, Claudio Barazorda
Escribe: Efraín Gómez Pereira

Las populosas y estrechas calles de El Agustino, en Lima, por Puente Nuevo, donde reside una importante colonia de lambraminos, fueron inundadas de huainos y carnavales abanquinos, sorprendiendo a propios y extraños, en los finales de una fría tarde del mes de junio. 

El ataúd y el cortejo fúnebre que trasladaban los restos del atancamino, Claudio Barazorda Gonzales, hasta el camposanto Mafre de Huachipa, eran despedidos en calor y olor a música. El dolor de la familia y amistades que se congregaron, se vivía a ritmo de guitarras, acordeón y mandolina, emulando los despidos de Lambrama y Abancay, donde predominan el arpa y violín.

Claudio, artesano de la música apurimeña, mecánico, esposo y padre amoroso, había partido al viaje sin retorno convocando, como lo hacía en vida, a familiares, amigos y paisanos.

Emperatriz Villegas, su esposa; y sus hijos Edwin, Claudio, Sara, Roxana, todos profesionales bien logrados; sus hermanos y familiares, recibían las muestras del aprecio que Claudio había cosechado en su agitada existencia. Partía un buen hombre.

El lambramino sabía que se iba, por eso organizó, apenas semanas antes, un último viaje por su pasado, sus recuerdos y sus raíces en compañía de sus seres más cercanos. Fue a despedirse del Señor de Huanca, en Cusco; de las picanterías de Abancay, de sus predios, en Atancama; de los vientos gélidos de Taccata, en Lambrama.

En lo que más le gustaba hacer, y lo hacía con dedicación y disciplina, con el apego y comprensión de los suyos, recibió en su casa de Lima, a sus hermanos de su agrupación musical “Sentimiento Abanquino”, con quienes cantó y rasgó las cuerdas de su mandolina compañera, entonando canciones premonitorias, las mismas que eran su predilección. 
“Ya me despido, ya me estoy yendo lejos de tu lado, solo queda más que marcharme dejando a mi amada”, cantaría en una emotiva jornada domiciliara que retumbaron las paredes de su vivienda.

También se dio fuerzas para tararear acompañado de las voces y cuerdas de su grupo musical, las estrofas de su huaino favorito “Camioncito rojo y blanco no me lleves lejos. Un pedazo de mi vida se ha quedado”. Candadito, el huaino himno de Lambrama, era otra de sus canciones preferidas

Julio Pereira Aymara, primera voz y guitarra de la Agrupación Musical “Sentimiento Abanquino”, recuerda que la aventura artística se concretó en el 2019, en la ciudad de Huánuco, de manera circunstancial, entre un grupo de amigos que asistieron a las celebraciones del cumpleaños de uno de ellos.
Fueron sus integrantes iniciales y actuales, el desaparecido Claudio Barazorda, como director y mandolina; Julio Pereira, Leo Chipana, Eulogio Yarire, Genaro Quispe, Genaro Riveros, Marcelina Medina y las hermanas Vilma y Fabiana Villegas.

Julio, abanquino de raíces lambraminas, advierte que será muy difícil llenar el vacío dejado por Claudio. “En su memoria, como un homenaje a su don de generosidad, seguiremos trabajando en la línea trazada”, afirma. “Un amigo y compañero de la música nunca se va, vivirá por siempre en nuestros corazones”, testimonia dolido.

Mario Chuima Ayala, su cuñado, lo recuerda como un gran ser humano, un amigo y hermano mayor consejero. “Era el centro de la familia, el natural convocante de los hermanos, primos, sobrinos”, rememora con pesar. Zoilo Gamarra, dirigente de los lambraminos en Lima, a su vez destaca el carácter participativo y jovial del músico, en varias jornadas convocadas en Lima.

La familia Barazorda Villegas, al anunciar la muerte del patriarca ensayó “Estamos muy agradecidos con Dios por los años que nos permitió disfrutar de su compañía y amor. Su partida deja un vacío irremplazable, pero su legado y espíritu continuarán por siempre en el corazón de todos los que lo amamos”. Descansa en paz, Claudio.

domingo, 29 de mayo de 2022

Hugo Viladegut, "De la A, a la Z"

Hugo Viladegut, “De la A, a la Z”
Escribe, Efraín Gómez Pereira
 
“Locución de la A, a la Z”, manual para locutores y para quienes quieran mejorar el habla personal, libro publicado por Hugo Efraín Viladegut Bush, fue presentado en la acogedora Abancay, en un ambiente de amplio y generoso interés de abanquinos, que abarrotaron el auditorio Micaela Bastidas, del Gobierno Regional de Apurímac.
 
Hugo Viladegut, “La voz del Perú”, que identifica la institucionalidad de la primera radioemisora del país, RPP, dio una charla magistral haciendo gala de sus dotes de comunicador, locutor y maestro.
 
Tuve la oportunidad, como muchos en muchos lares, de seguir la presentación del libro a través del Facebook Live, del Gobierno Regional y contagiarme de la emoción y alegría de comprobar que el abanquino que pregona por sus cuatro costados la abanquinidad genuina de nuestra tierra, es un maestro por excelencia.
Hugo Efraín Viladegut Bush y su valioso aporte a la cultura regional y nacional. 

La charla, en torno a una prolífica y rigurosa investigación realizada por Hugo, que aterrizó en un texto de 280 páginas, giró sobre la importancia de la palabra, la voz, el tono, el timbre, la lectura, la entonación, la altura, la respiración; aspectos de nuestra vida diaria, que muchos desconocemos y, por ese detalle, no le damos importancia y no la maduramos, no la mejoramos y no la gozamos.
 
El emblemático “Poema 20” de Pablo Neruda, sirvió de ejemplo para medir y valorar la capacidad de algunos personajes de radio de Abancay, que participaron como “voluntarios” de un inesperado ejercicio.
 
La conclusión a la que llegué (también yo practiqué en casa), es que no leemos bien, no entonamos bien, no sabemos leer, aunque lo hacemos a diario. Pero también concluyo, asimilando lo expresado por el autor, que existen mecanismos que pueden hacer que mejoremos la voz y, a través de ella, la comunicación. Tarea que seguramente, con el libro en manos, podremos ensayar.
 
“La palabra es el poderoso lenguaje capaz de seducir, de convencer o de odiar. La palabra fue inventada para el amor”, afirmó Hugo, al empezar su alocución y señalar el derrotero por el que recorre la palabra  desde que se transforma de  una imagen hasta llegar a los labios y salir hecha voz, para encandilar o para espantar.
 
El tálamo de las emociones y sensaciones; la laringe y el laboratorio de las cuerdas vocales; su conversión en voluta, y llegar a la glotis de las separaciones y crear el fonema, la sílaba, las palabras, las frases, el mensaje y la vida dinámica de las comunicaciones entre uno y otro, entre uno y otros. Hugo se explaya, casi extasiado, en explicar en detalle esta ruta que se dirige hacia la entonación, hacia el “color de la voz para conquistar seguidores y ganar la credibilidad”.
Recibió la Medalla de Oro de la Región y la Medalla de la Ciudad de Abancay. 

Sin duda una investigación hecha lección, que debe ser compartida en todos los niveles de la educación del país; sobre todo en los centros de enseñanza superior donde proliferan carreras de periodismo y comunicaciones, muy venidas a menos en los tiempos actuales.
 
Hugo Efraín Viladegut Bush, periodista, maestro, locutor y primera voz de RPP, desde hace más de tres décadas, cosechó además de los merecidos aplausos y parabienes de los presentes, el reconocimiento de la municipalidad provincial, con la entrega de la Medalla de la Ciudad y declararlo Hijo Predilecto de Abancay. El gobierno regional de Apurímac, por su parte, le otorgó la Medalla de Oro de la Región y la Estatuilla de la heroína abanquina Micaela Bastidas Puyucahua.

Nuestra emoción y reconocimiento por este valioso aporte a la cultura de la región y del país, a través de un documento de investigación periodística y científica, logrado por nuestro colega, amigo y paisano, Hugo Efraín Viladegut Bush. Que sigan más producciones.

miércoles, 27 de abril de 2022

El carnaval originario de Lambrama

El carnaval originario de Lambrama
Escribe: Efraín Gómez Pereira
 
¿Carnavales en abril? No es broma. Fue un domingo diferente; realmente diferente. Una licencia administrativa, para romper una tradición, permitía a los lambraminos reencontrarse en una de sus fiestas más emblemáticas y tradicionales, después de haberla soñado en los dos últimos años, impedidos como todo el mundo a causa de la pandemia.
 
El “Carnaval autóctono-originario Lambrama 2022”, se realizó contra viento y marea. Organizado por la municipalidad distrital, convocó a doce de las 19 comunidades que conforman el distrito de Lambrama. 
 
 Tomas Arteaga, trovador carnavalero nativo de Caype, en fotografía de Smith Benites Ferro, en el Cacharpary de Lambrama. 

El color y alegría comunales se dieron la mano en caluroso abrazo, en los escenarios que vieron desfilar las performances de niños, jóvenes y viejos, –hombres y mujeres- elevando la temperatura, a través de saltos interminables, que permitían ver cómo volaban en círculo las polleras multicolores de las bellezas andinas; y cómo los ponchos de nogal, envolvían cuerpos sudorosos de cholos recios y trejos, ataviados de ojotas, pantalones de bayeta y camisas a cuadritos.
 
La plaza del pueblo, escenario del pasacalle tradicional, del Cacharpary o Despedida del Carnaval, abrió su sonrisa coquetona con Chipito y Kaukara, que vigilaban serenos el ir y venir de los danzantes, gritando estribillos que dejaban escuchar coplas socarronas en quechua: “Huas, huas, huas”.
 
Las imágenes transmitidas en vivo a través del Facebook, por voluntariosos paisanos como Alimber Ccanre, Marcelina Aroste Salazar y la señal de CTV Abancay, nos permitieron vivir la fiesta lambramina, como si estuviésemos entre los centenares de bailarines y fiesteros, hasta disfrutando el olor de la chicha de jora, el aroma de los surfus y waqankis que adornaban los sombreros de las paisanas.
 

La plaza y su solitario edificio de cuatro pisos, su vigilante torre de San Blas, se remecieron contagiados por la algarabía popular de las delegaciones coloridas procedentes de las comunidades de Marjuni, Payancca, Kisuará, Chua, Lahuañi, Pichiuca, Urpipampa, Siusay, Caipe, Suncho, Kera-Llullucha y Huayrapampa.
 
En el estadio municipal, como hace tres años, se realizó el contrapunto carnavalesco entre las doce comunidades. Con sus comparsas e instrumentos musicales, las voces chillonas de sus mujeres y las contestatarias varoniles, desfilaron en rondas interminables, los más de cincuenta participantes por comunidad, en muestras de doce minutos. Minutos interminables, piernas y cuerpos incansables. Aplausos y hurras, también interminables.
 
La escenificación envolvía hechos comunes, sobre actividades agrícolas, del respeto a los Apus, de la crianza de animales, de los enamoramientos. Las parejas formaban círculos variopintos, en danzas compenetradas y ordenadas. Banderolas con mensajes, carneros, caballos y disfraces artesanales, sumaban a los puntajes para la calificación final.
 
El colorido y alegre carnaval presentado por Marjuni, se llevó el primer lugar en la Serie A, seguido de Payancca y Chua. En la serie B, el ganador fue Kera-Llullucha, seguido por Siusay y Caype. Bien por ellos, por las comunidades que participaron y por las que se abstuvieron.
 
Un llamado a las autoridades de Lambrama, para que nuestras tradiciones culturales, que son parte de una riqueza inmaterial que se debe valorar, preservar y proyectar; se respeten en fechas y plazos, porque solo así mantendrán su valor y enriquecerán nuestra historia. 
 
El carnaval campesino de Lambrama, tiene reconocimiento dentro y fuera de sus propios confines, por lo que es deber y obligación de los lambraminos, y especialmente de sus autoridades, ponerlo en valor permanente.
 
El masivo llamado hecho al municipio, para que suspenda esta jornada, por extemporánea y fuera de contexto, no fue escuchado; a pesar de ello, persistimos en lo medular del tema: Las tradiciones se respetan, se deben respetar.